Martes, 25 de Junio de 2019
El mecanismo de ingreso a las escuelas y liceos sigue siendo objeto de cuestionamientos

Tras iniciar tercera fase resurgen críticas e ideas para cambiar la ley del SAE

Las visiones de los apoderados y directivos coinciden en que es necesario dar un viraje a la normativa e incorporar el mérito como un factor relevante.

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 04 de Diciembre 2018

TALCA.- Por estos días, cuando el Sistema de Admisión Escolar (SAE) avanza por la tercera etapa del proceso y dados los inconvenientes surgidos durante la publicación de resultados en la Región del Maule, comienzan a emerger pronósticos sobre lo que sucederá en la siguiente fase: la matrícula de los alumnos.
“Noto que hay cierta inquietud de parte de las personas (los apoderados) que están afectados, sobre todo, porque los alumnos que tienen buenos resultados aspiraban a lo que ellos llaman ‘los mejores colegios\\', los que tienen más prestigio, los más valiosos socialmente, y eso no va a ser así necesariamente”, evaluó Juan Herrera, inspector general del Liceo Marta Donoso, uno de los recintos catalogados históricamente, en Talca, entre aquellos de excelencia académica.
Por como ha progresado el sistema hasta ahora, Herrera considera probable que al final del proceso va a haber “decepción” general entre la comunidad. “Es una cuestión de bases. Se pretende dar oportunidades, incluir a estudiantes de todo nivel sociocultural y económico, y a la gente sí le importa esas cosas. Le importa a una familia pobre, pero pujante, que quiere salir adelante. Así como han funcionado hasta ahora los colegios que no son los más demandados de la ciudad, tienen la sospecha fuerte de que a su hijo no le va a ir bien en la vida ahí”, profundizó el docente y encargado también del SAE en el Marta Donoso.
“Hay una resistencia social que la vamos a ver cuando empiece el periodo de matrícula (programada para cumplirse entre el 19 y el 28 de diciembre) donde hay alumnos, por ejemplo, que inconcebiblemente para los apoderados, con notas de cuatro han quedado en colegios emblemáticos, y los que tenían notas sobre los seis no quedaron”, reflexionó Herrera.
A corto plazo, según el criterio del inspector, es posible que no se vean los resultados proyectados por el gobierno con la implementación de este sistema. “Tal vez, cuando vuelva la clase social en la mentalidad nacional, en la opinión pública, a vivir en la diversidad, puede que recojamos frutos de estar juntos, aunque seamos diferentes”, pronosticó.
El director del LAM, César López, por su parte, defendió que el mérito para ingresar a instituciones emblemáticas pueden tenerlo todos los estudiantes, independientemente de la condición social. Sin embargo, considera importante replantear el mecanismo del SAE. “Creo que hay que echarle una miradita, una revisión para ver las cosas que podamos mejorar. Este proyecto se hizo pensando en que era la mejor solución, pero eso no quita que pueda ir mejorando y dé satisfacción a la gente que hoy está angustiada”, opinó.
Más que una revisión para una eventual modificación del SAE, hay apoderados que están convencidos de que la metodología de distribución de cupos impuesta por el gobierno no ha hecho más que entorpecer. Por tanto, prefieren que sea eliminado. Así opinó la apoderada del LAM, Sofía Rivera.
“No estoy discriminando a nadie, todos tenemos derecho a la educación, pero el sistema de admisión que tenía el Abate Molina era muy prolijo para poder continuar con el nivel educacional que tiene el liceo. No hay prestigio si uno no se sacrifica un poco”, afirmó.
El nuevo sistema, por como lo ve Rivera, no respeta el derecho de los apoderados de elegir el establecimientos donde desean que estudien sus hijos y, en cambio, entregan la responsabilidad a un mecanismo informático cuya objetividad ponen en duda.
Según los lineamientos del SAE, los alumnos serían distribuidos en cada institución a partir de cuatro criterios específicos: ser hijo de un funcionario del establecimiento en el que postulaba; tener un hermano cursando estudios allí; estar evaluado como alumnos prioritario o con condición social vulnerable; y ser exalumno (sin haber sido expulsado). Aun así se conocen casos donde aspirantes que cumplían con alguna de esos requisitos no fueron considerados.
Marlyn Silva

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