Martes, 25 de Junio de 2019
Hecha por alumnos de arquitectura de la U. de Talca

Una intervención que “sana” puntos negros en la ciudad

En la 11 Oriente recuperaron una casa abandonada y destruida por el terremoto que antes era un dolor de cabeza para los vecinos. Lo que antes era un lugar problemático, hoy es un espacio abierto donde los paseantes pueden descansar del ajetreo citadino.

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 19 de Septiembre 2016

TALCA.- El espacio vacío que hay en la calzada poniente de la avenida 11 Oriente, entre 1 y 2 norte, tenía el apodo de “cueva de Alí Babá” entre los vecinos. Hasta amagos de incendio aterraron a los locatarios de la galería comercial vecina, producidos por personas que pernoctaban en el lugar. Lo peor de todo es que nadie sabe quién es el dueño de esta casa semi destruida por el terremoto del 2010, entonces los vecinos no tenían a quien reclamar. De la municipalidad, cuentan, les indicaron que tampoco podían hacer nada por ser una propiedad privada.

Afortunadamente ese “pasado oscuro” ya ha quedado atrás, gracias a la intervención de un grupo de estudiantes de la carrera de arquitectura de la Universidad de Talca, que reunidos en el taller de la profesora Blanca Zúñiga se pusieron manos a la obra para limpiar, ordenar y finalmente abrir a la comunidad este espacio ubicado en el centro de la ciudad.

Lo que se espera, de acuerdo a la profesora, es “poder dar espacios para que las comunidades cercanas se puedan sentar un momento, tomar un helado, conversar, revisar el celular, revisar la bolsa de compras después de venir del Crea”.

Cabe señalar que lo mismo se hizo también en una pequeña casa abandonada de la 9 Norte.

 

“LUGARES DE OPORTUNIDADES”

La idea tiene como sustento otras experiencias que se han registrado en otras partes del mundo, y así, en definitiva “hacer visible un problema que es invisible, pero que tiene la ciudad hecha pedazos. Espacios que como están tapados con latas de zinc, no nos damos cuenta (…) Esos vacíos son un problema, pero nosotros quisimos verlo como una oportunidad”, agrega la docente.

También la iniciativa opera como una forma de demostrar tanto a las autoridades como a la comunidad en general que la recuperación de espacios dañados por el terremoto no necesariamente requiere grandes esfuerzos económicos o de gestión. “Fueron veinte alumnos, toda su energía, entusiasmo, muy poquitos recursos económicos y cuatro semanas. O sea, si nosotros podemos, todos pueden”, reflexionó.

Así, el llamado fue abierto a la comunidad: “con un poco de energía y de recursos de los que viven cerca, de los vecinos, de los que trabajan cerca; transformar estos lugares de basura, de mucha ausencia, en oportunidades para nuestra ciudad”.

 

REACCIONES POSITIVAS

En la inauguración del proyecto estuvo presente el encargado de la reconstrucción en la región del Maule, Patricio Uribe, quien valoró la iniciativa. “Con pocos recursos es posible recuperar espacios. Nos hace un llamado a no siempre estar preocupados del financiamiento de grandes sumas de millones sino que poner la voluntad al servicio del interés de vecinos y vecinas”, dijo.

También se hicieron parte de esta celebración vecinos del sector que expresaron su admiración por el trabajo de los jóvenes que, valga destacar, hicieron todo a pulso, sin maquinarias, sólo con palas y rastrillos.

 

 

56 Plazas de Armas y cuatro Alamedas

 

Los jóvenes también hicieron el ejercicio de catastrar los espacios vacíos en la ciudad de Talca, y después, al sumarlos, se dieron cuenta que representan el espacio donde cabrían 56 plazas de Armas o cuatro Alamedas.

“Y pensamos qué lindo sería vivir en una ciudad que tuviera todos esos espacios disponibles para la comunidad”, señaló Blanca Zúñiga. Así, de esa reflexión, fue que nació el proyecto.

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