Viernes, 19 de Abril de 2019
El año pasado estuvo lleno de logros importantes

Flavio Figueroa goza los resultados de una vida dedicada al taekwondo

Lleva más de 26 años desarrollando esta disciplina, primero como competidor y luego como técnico y árbitro, faceta que le ha permitido ser reconocido a nivel internacional y codearse con los mejores del planeta. Si bien cree que existen buenos exponentes en Chile, tiene una visión crítica de lo que ocurre en el país y en la región del Maule

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 21 de Enero 2019

Un intenso 2018 lleno de logros importantes vivió el cauquenino Flavio Figueroa Veloso, árbitro y técnico de taekwondo, quien a sus 52 años se encuentra inserto en la elite planetaria de este deporte y quiere seguir sumando nuevos hitos en su carrera.
De hecho, en marzo próximo participará en Santo Domingo, República Dominicana, en el clasificatorio para los Juegos Panamericanos de Lima. Además, se encuentra a la espera de ser convocado para el Mundial de Mánchester, con lo que podría cumplir su sueño de estar presente en un certamen de ese tipo.


Asimismo, pretende ser considerado nuevamente para los Grand Prix que se llevarán a cabo esta temporada. Se trata de torneos clasificatorios a los Juegos Olímpicos. En 2018 tuvo su debut en estas lides, al ser citado para los eventos en Moscú (Rusia), Taoyuan (Taiwán), Mánchester (Reino Unido) y Fujairah (Emiratos Árabes Unidos), aunque a los últimos dos no pudo asistir por temas económicos. “Sin lugar a dudas, ha sido el mayor logro que yo he tenido como árbitro internacional”, resaltó.
Sobre dicha experiencia, expresó: “Es difícil explicarlo en palabras. Más que un campeonato son un programa de televisión, porque son televisados para todo el mundo, nosotros trabajamos con micrófonos, es algo realmente cautivante”.
Como parte de su ascenso en esta disciplina, en enero de 2020 rendirá el examen para ser sexto dan de cinturón negro.

 

HISTÓRICO
Durante el año pasado, Figueroa -que actualmente vive en Pencahue- arbitró varias finales en los Juegos Suramericanos de Cochabamba y también participó en el US Open, un masivo certamen que se realiza en Las Vegas.
Como si fuera poco, en 2018 fue elegido el mejor juez del Panamericano Absoluto de Taekwondo efectuado en Spokane, Estados Unidos, un reconocimiento que ya había recibido en la anterior edición desarrollada en 2016 en Querétaro, México.
En tanto, en su faceta de técnico, destacó el inédito e histórico primer lugar que obtuvo la región del Maule en damas en los Juegos Binacionales, mientras que los varones terminaron en la quinta casilla.

 

EMOCIONANTE
-¿Qué sensación le dejó ser seleccionado para arbitrar su primer Grand Prix?
“Llegó la convocatoria en inglés y uno dice: ‘¿Estará correcto?, ¿Seré yo?’. Es emocionante, yo estaba feliz. Cuando entramos al gimnasio del CSKA Moscú, prácticamente llegué a las lágrimas”.

 

-¿Y cómo es la experiencia de estar viviendo in situ un torneo de esa magnitud?
“Indescriptible. Es realmente maravilloso. Tener que trabajar en un equipo con un árbitro que yo admiraba, que él fuera un juez cuando yo era el árbitro central, es pasar de la admiración a ser uno más de ellos. Además, en Taiwán conté con la confianza del referee chairman, Song Chul Kim, para poder arbitrarle al mejor competidor probablemente de la historia mundial, que es el coreano Dae-Hoon Lee. Debe ser el símil de lo que le ocurre a un árbitro de fútbol cuando está Cristiano Ronaldo o Lionel Messi. Creo que no hay alguien que esté metido con el taekwondo que no quiera estar al lado de Dae-Hoon Lee o sacarse una fotografía con él. Y yo tuve la posibilidad de arbitrarle, de sancionarlo y de darlo como ganador… Realmente fue fuerte… ¡Power!”.

 

REALIDAD ACTUAL
-¿Cómo ve el nivel del taekwondo en Chile?
“Siento que hoy día cualquiera de los seleccionados puede combatir de igual a igual con cualquier deportista de nivel mundial. Eso no significa que le pueda ganar, pero las brechas se han ido estrechando. Es cierto que hay algunos que son superlativos, que, si por mala suerte toca el primer combate con ellos, las posibilidades son nulas, pero sí tenemos muy buenos exponentes en Chile, que se han ido profesionalizando. Tenemos un muy buen head coach (el cubano Ramón Arias) y una selección 100% dedicada, porque nuestros seleccionados ya no están estudiando, entonces solo se dedican a sus entrenamientos diarios y eso permite que su nivel haya ido subiendo. Tenemos campeones sudamericanos, campeones panamericanos y, bueno, falta un golpe a nivel olímpico”.

 

-¿Y cuál es su opinión sobre la realidad actual en el Maule?
“En nuestra región pasa un fenómeno que no es ajeno a otras regiones del país: las escuelas de artes marciales generalmente están muy divididas. Es muy difícil unificar. Las regiones que lo han logrado, que son las que tienen un Centro de Entrenamiento Regional, como la Metropolitana, Valparaíso e Iquique, son las más fuertes hoy día en taekwondo. A mí no me cabe duda que la región del Maule tiene tremendos deportistas. El problema es que hay un egoísmo de sus profesores de poder facilitarlos, por el miedo a que esos deportistas después se cambien de escuela, entonces lo ven desde un punto de vista económico. Y también una crítica a mis colegas, que de parte de ellos hay mucha flojera de trabajar, porque preparar un deportista, aparte de entrenarlo, significa viajar con ellos los fines de semana. Si un campeonato parte a las 9.00 de la mañana en Santiago, uno tiene que salir a las 4.00 o 5.00 horas de Talca para llegar a la hora o viajar el día antes. Y muchos profesores no están dispuestos a levantarse temprano un sábado y menos un domingo”.

 

RETIRO
En su juventud, Figueroa fue seleccionado universitario de vóleibol, pero desde 1991 se inclinó por las artes marciales: primero fue el karate y desde 1992 descubrió el taekwondo, un deporte que definitivamente cambió su vida.
Fue competidor hasta los 30 años, donde el principal logro que alcanzó fue un segundo puesto en un campeonato a nivel país desarrollado en Linares. Sin embargo, su mayor éxito vendría de la mano del arbitraje. En 1999 se convirtió en juez nacional y en 2012 adquirió categoría internacional.
Por otra parte, en 2004 fundó el club Hwarang Do Talca, que funciona hasta el día de hoy. Es, además, técnico titular de la región del Maule para las Juegos Nacionales de 2019 y entrenador de equipos escolares y universitarios.

 

-¿Cómo comenzó en este deporte?
“Siempre tuve la inquietud de las artes marciales, pero fue mi hermano menor el que de alguna manera me instó y me empezó a enseñar. Practicábamos en nuestra casa y cuando se dio la posibilidad de practicar un arte marcial, partí con karate durante un año, pero me di cuenta que no era lo mío. Hasta que conocí el taekwondo, la escuela del maestro Sergio Soto, y de ahí no he parado”.

 

-Son más de 26 años desarrollando esta disciplina en diferentes ámbitos. O sea, ahí descubrió su vida…
“Debo ser honesto, jamás pensé que me iba a profesionalizar dentro del taekwondo. Soy ingeniero forestal, trabajé con un holding de Santiago administrando predios forestales, luego me independicé como contratista, hoy tengo mi propia empresa de servicios forestales, pero la pasión por el taekwondo y el consumo de tiempo que esto me genera, ha ido prácticamente dejando en segundo lugar la profesión, que de todas formas se mantiene, porque el taekwondo no da para vivir, hay que trabajar en otra cosa”.

 

RETIRO
-¿Qué le atrajo de este deporte?
“Sin lugar a dudas, lo que a mí me gustó del taekwondo fue su marcialidad. Y, a nivel federativo, su orden. Nosotros tenemos una Federación, es un deporte olímpico, absolutamente jerarquizado. Sus técnicas son mucho más deslumbrantes que otras artes marciales. La habilidad de los competidores a uno lo hace motivarse para poder lograrlo. En mi juventud era lo que más me entusiasmaba. Es muy atractivo. ¡Tanta habilidad con las piernas es impresionante! Esa velocidad, esos saltos… Es apasionante”.

 

-Usted fue competidor y actualmente es técnico y árbitro. ¿Cuál es la faceta que más le gusta?
“Es una muy buena pregunta. Yo creo que, a nivel nacional, formar deportistas, porque es trabajar con los sueños de una familia. Eso yo creo que no tiene precio. Y a nivel internacional, no hay nada como arbitrar campeonatos de nivel mundial”.

 

-¿Cómo se sigue proyectando dentro del taekwondo?
“La verdad es que ya van quedando pocos sueños a esta altura de la vida. Espero que algún día algún alumno mío sea seleccionado chileno titular. Pero la verdad es que siento que en un par de años ya podría tomar la decisión de retirarme del taekwondo con el corazón llenito. La familia también requiere atención, uno necesita descansar, entonces mirar el taekwondo desde afuera también es saludable y sano. Hay que dar la posibilidad de que entren las nuevas generaciones. En el circuito mundial, entre más edad, uno se va poniendo más lento en todo sentido. Y como técnico hay un desgaste enorme también. Yo creo que aguantaré unos 10 años más en esto y después voy a ir a disfrutar de los torneos. Jamás voy a dejar el taekwondo”.

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