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Responsabilidades compartidas

Fue un fracaso por donde se le mire

La regencia del Rojinegro también tiene arte y parte en la eliminación. Ficharon mal. Y, además, hubo jugadores que no mojaron la camiseta. Mientras que el técnico tendrá que ser evaluado en lo que respecta a su continuidad

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 11 de Mayo 2016

Héctor Almandoz agarró un fierro caliente. Tuvo la responsabilidad de levantar un equipo que caminaba por el abismo. Carlos Rojas, antecesor del trasandino, armó un plantel que no dio con el tono en el torneo pasado.

A pesar de ello, parte de los directivos apoyaron a Rojas. La situación no anduvo como esperaban, porque hubo un claro distanciamiento entre los hinchas y el entrenador, a quien se le enrostró un juego defensivo.

Eso terminaría por pasarle la cuenta. Almandoz se encontró con hombres que no respondieron con su status; es decir, perdieron confianza y, además, su rendimiento individual estuvo muy debajo de lo que se les conocía en otros clubes. El entrenador del otro lado de la cordillera le sacó provecho al cuadro y durante su permanencia lo llevó a luchar en el tramo final.

Aquello detonó un grado de esperanza de cara a esta segunda rueda del Campeonato de la Primera “B”. No obstante, hubo jugadores que fallaron y contrataciones mal realizadas al conformar una plantilla mal estructurada, sin futbolistas desequilibrantes de tres cuartos de cancha hacia arriba.

 

PERGAMINOS

Santiago Malano y Miguel Ángel Orellana no estuvieron acorde a sus pergaminos, sumándose a ellos un errático Marcelo Jorquera y un irregular Jonathan Mazzola. El portero Ezequiel Cacace fue la excepción. De hecho se convirtió en el capitán y en uno de los referentes. También se salvan de críticas Mariano Celasco, Bruno Romo, Manuel Ormazábal y Juan José Albornoz, quienes mostraron vergüenza deportiva en su estadía.

Primero se apostó por el delantero de Mejillones, de la competencia de la Segunda División Profesional, Ismael Almendares, quien pasó sin pena ni gloria por la escuadra de la capital regional del Maule. Después, le tocó el turno al paraguayo Javier Ferreira. No aportó lo que se esperaba de él y terminó abandonando el club a pocas fechas del cierre de la fase regular, situación similar a la vivida por el volante argentino Mariano Berriex, a quien se le acusó de poco compromiso con la institución talquina, cuestión que gatilló en la salida del volante.

Tras cartón, la dirigencia acordó la llegada del delantero proveniente de John Greig de Rancagua (Tercera División), que tampoco convirtió con la casaquilla rojinegra.

 

PRESUPUESTO

Eso no fue todo, porque apareció el ariete trasandino Franco Calero, que fue presentado públicamente, pero sin debutar debió abandonar el equipo a raíz de que no tenía su documentación en regla. El reemplazo del lesionado Hugo Díaz había viajado a su país para arreglar el tema; sin embargo, nunca más se supo de él.

A tal punto llegó la ansiedad de los personeros del Rojinegro de contar con un delantero, que se la jugaron por Matías Rubio, quien estuvo inactivo tras su paso por Deportes Temuco. En otras palabras, Almandoz se vio obligado a ceñirse a un presupuesto que prácticamente estaba agotado por las altas remuneraciones acordadas en la era de Carlos Rojas.

Por ello, hay responsabilidades compartidas. Si bien los dirigentes han hecho todo lo posible para conformar un buen plantel, invirtieron mal al seguir los consejos del “Chifi”, que ahora asumió el mando en Cobreloa.

Si hablamos de fracaso, este es uno de ellos. El primer objetivo era alcanzar el ascenso de manera directa y como no se logró se apostó a ganar la postemporada, lo cual tampoco sucedió.

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