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Luis Felipe Martel

Talquino “patiperro” no se resigna a luchar por un sueño

El futbolista de 25 años ha defendido equipos en España, Andorra e Islas Guadalupe. Una carrera marcada por el esfuerzo y la dedicación es la que tiene en pie al actual jugador de Deportes Colchagua, quien a pesar de sus infortunios y malas decisiones, aunque perseverante, sigue soñando en jugar en Primera División

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 11 de Septiembre 2017

A niveles exorbitantes han llegado las cifras que manejan los nuevos dueños de clubes en el mundo. Hace algunas semanas conocíamos el traspaso más importante en la historia de fútbol. El brasileño Neymar Jr., llegaba al Paris Saint-Germain, por  261 millones de dólares, cifra record en los traspasos de jugadores.

Pero no todos los deportistas que se embarcan en esta profesión tienen la misma suerte. Son muchos los jugadores, que a costa de esfuerzo y perseverancia, luchan día a día para seguir cumpliendo sus sueños. Si bien, a veces no con las mejores condiciones, pero sí con la misma entrega y las ganas de poder consolidarse en un equipo profesional.

Muchos son los ejemplos de futbolistas  que desde equipos de divisiones menores, han dado pasos cualitativos en sus carreras y hoy visten prestigiosas camisetas a nivel mundial. El inglés Jamie Vardy es un ejemplo claro. El campeón de la Premier Legue  con el Leicester City, el año 2016, tuvo un largo camino en elencos de quinta y hasta sexta división, antes de ser inclusive, seleccionado de Inglaterra.

 

CAMINO

Y ese mismo sueño de ser seleccionado nacional  tiene también Luis Felipe Martel Medina de 25 años, actual jugador del club de Deportes Colchagua. “Todos los jugadores soñamos con defender nuestra selección, pero tengo los pies puestos en la tierra y lo primero es consolidarme en mi equipo”.

El camino de este joven de 1.90m. de estatura comenzó en el colegio Las Américas del barrio las Colines de Talca, donde mostró sus primeras armas, que le permitieron  jugar el tradicional torneo Nike. Tras su buena actuación, Carlos Felipe Pedemonte lo lleva a Huachipato. En el cuadro de la usina hizo sus inferiores y  es preseleccionado chileno juvenil. Luego de no tener continuidad, es cedido a la Universidad de Concepción.

El siguiente paso, después de su fugaz estadía por el Campanil, fue Deportes Temuco, equipo que se encontraba en la Tercera División. En el cuadro de La Araucanía, Martel se consolidó y luego de la fusión con Unión Temuco, el delantero centro fue el único juvenil proveniente de los albiverdes en seguir.

Inclusive, en el conjunto de propiedad de Marcelo Salas firmó su primer contrato como profesional, pero, por problemas familiares desiste de su contrato. “Tomé malas decisiones que me complicaron quizás el futuro. Yo estaba en Deportes Temuco y me hicieron contrato por un año, pero lo abandoné por temas personales. De igual forma, entendieron mi situación, pero luego de eso se me hizo muy difícil”, acotó el jugador.

Ya con menos opciones, es llamado de Osorno, que dirigía Marcos Millape. En el equipo de los Toros está apenas cuatro meses debido a que no le  pagaban los sueldos.

Tras la vuelta,  las posibilidades se complicaron y el sueño de seguir ligado al deporte rey se vio truncado. Si bien Luis Felipe es categórico en mencionar que nunca quiso dejar el fútbol,  Arturo Alvear, uno de sus amigos, confidencia que luego de eso, las ganas ya no eran las mismas. “Decidí ayudarlo, armamos un par de videos, un buen currículum y lo ofrecimos a equipos por internet”, contó.

 

EUROPA

Así fue como se concretó su primer traspaso al extranjero. El San Fernando de Cádiz, de la Tercera División española, fue su primer objetivo en el Viejo Continente.  En momentos de angustia, Martel se sinceró y afirmó: “Me dieron ganas de tirar la toalla cuando me fueron a dejar al aeropuerto, pero siempre he tenido esa persistencia y llegué allá a jugar”.

Posteriormente, y por problemas con su visa de trabajo, el jugador recaló en el Atlétic Club D’Escaldes  de la Segunda División de Andorra, donde jugó 10 partidos e hizo ocho goles. Su buen pasar, abre el apetito del Santa Coloma también de Andorra, pero ahora de la Primera División y  vigente campeón. El equipo que disputaría  Pre- champions, podía haber sido la nueva casa de Martel, pero una nueva decisión personal lo hace volver a Chile, otra determinación de la que le costó salir adelante y buscar posibilidades. Sin embargo, el  periplo en Europa no terminó ahí. El siguiente paso estuvo en la Tercera División, también de España  en un club llamado El Álamo, actuaciones que lo llevan a jugar en  Islas Guadalupe, jugando la Copa Francia, por el equipo Unión Sportiva Bananier:  “Si bien quedamos eliminados en primera ronda, nunca imaginé jugar una copa tan importante como esa. Fue algo increíble. Imagínate estar en el Caribe, era un paraíso. Todo fue lindo, el idioma me costó un poco, pero fue una muy linda experiencia”.

 

VUELTA

Ya en la cúspide de su carrera, Martel decide volver a Chile, debido a que su esposa esperaba a su primer hijo. En ese momento, ya con un gran currículum, hace una prueba en Rangers de Talca, pero por temas presupuestarios no logra concretar su paso. “No se dio en su momento, pero quizás se dé más adelante, no cierro las puertas, porque además es el equipo de mi ciudad, sería especial aunque no me desespero”.

Es por ello que acepta la opción de llegar al equipo de Colchagua, casaquilla que defiende firmemente y espera seguir creciendo en su carrera “para poder llegar algún día, si Dios quiere, a defender a un equipo de Primera División”.

Esa larga espera de Felipe Martel dice que  “La perseverancia debe estar ante todo. Si uno obra para bien las cosas van a salir bien.  El mensaje es a los jóvenes que sigan luchando por sus sueños, hay muchas posibilidades y solo  hay que buscarlas”.

 

Pedro Pablo Herrera

 

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