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Siempre buscan aumentar la dificultad en sus desafíos

Talquinos combaten adversidades para conquistar nuevos lugares

La última expedición de Diego Soza Garrido y Erasmo González Munita fue en la Cordillera Blanca de Perú, en el Nevado Alpamayo (5 mil 947 metros sobre el nivel del mar), oportunidad en que estos maulinos se encontraron con nueve horas de escalada en hielo, con pendientes entre 50 y 90 grados

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 04 de Septiembre 2017

Con el interés de conocer nuevos lugares y lograr mayor dificultad en sus desafíos, dos talquinos se metieron de lleno en el montañismo. Diego Soza Garrido y Erasmo González Munita se acostumbraron a superar diferentes adversidades y dificultades en esta disciplina.
Está la escalada en roca o en hielo, donde los deportistas deben subir con el equipo técnico adecuado. Es decir, con el uso de cuerdas adecuadas y anclajes móviles de acuerdo al terreno con el que se van a encontrar.

 

EXPEDICIÓN
La última expedición fue en la Cordillera Blanca de Perú, en el Nevado Alpamayo (5 mil 947 metros sobre el nivel del mar), oportunidad en que estos maulinos se encontraron con nueve horas de escalada en hielo, con pendientes entre 50 y 90 grados. “Fue un desafío como cordada que teníamos que superar con los conocimientos adquiridos en los años de trayectoria, siendo así esta montaña considerada como más difícil”, comentó Diego Soza Garrido, quien contó que en 1966 fue considerada la montaña más bella del mundo, según la revista Alpinismus.
Por su parte, Erasmo González indicó: “La pared de hielo tenía 400 metros, siendo ocho largos de 50 metros, en los cuales escalábamos con tornillos de hielo para anclar la cuerda y ocupamos el uso de los piolet (picotas) de hielo. Cuando íbamos llegando a la cumbre nos encontramos con una dificultad técnica mayor que es la pendiente de 90 grados”.
En cada uno de sus viajes estos exponentes de la capital regional del Maule deben convivir con el peligro, poniendo en riesgo, muchas veces, sus vidas. Sin embargo, la pasión y el deseo por explorar otros sectores es la principal motivación para seguir en esta actividad.
“Uno sabe a lo que se está exponiendo, el error humano te puede costar la vida, pero si lo logramos, cumplimos con la meta que uno mismo se propone. Mi familia asume que me gusta y que estoy capacitado y con los conocimientos necesarios para realizar este deporte”, sostuvo Diego.
Es un trabajo en equipo, en el que están comprometidos ambos exponentes, cuidando la vida del otro, pues en el montañismo es primordial la cohesión de la cordada, que tiene relación al número de personas unidas a una cuerda y que tienen en mente un objetivo en común.
Para Erasmo, el hecho de estar inserto en esta disciplina y continuar explorando nuevas montañas es “para tener retos mayores. Anteriormente, habíamos escalado otros nevados y ahora conseguimos nuestro sueño cúlmine que era el Alpamayo debido a su dificultad técnica, lo que representa una nueva etapa en mi proceso como deportista”.

 

DÍAS
Fueron 20 días en la Cordillera Blanca de Perú, más precisamente en la ciudad de Huaraz, donde fue el centro de operaciones para estos aventureros talquinos que nuevamente hicieron patria en esas tierras.
En las primeras jornadas escalaron tres montañas (Urus, Ishinca y Yanapaccha, todos sobre cinco mil metros), para la etapa de aclimatación a la altura, lo que tiene relación con adaptar el cuerpo a la altura geográfica.
En los siguientes meses, ambos montañistas tienen en carpeta seguir por la misma senda, escalando otros desafíos y dejando en la cima el nombre de Talca y el Maule. Pero eso dependerá del apoyo que puedan tener, ya que cada viaje y el equipo con el que deben contar significan nuevos costos y a la postre complicaciones, que muchas veces terminan por desvanecer la idea de conquistar otros sectores de Chile, el continente o el mundo entero.

 

Félix Ruiz

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