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Ante la tendencia a que el déficit hídrico se prolongue en el tiempo

Cambio climático podría dejar secuelas irreversibles en la agricultura maulina

Dicha condición impactaría de forma directa en este rubro, ya que consume el 80% del acumulado total del vital elemento para el riego de unas 300 mil hectáreas cultivables.

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 04 de Noviembre 2018

TALCA.– Son muchos los estudiosos y líderes de opinión que han califican como tendencia este prologado déficit de precipitaciones en la región, como muestra del impacto del cambio climático, consecuencias que se notan en los volúmenes de precipitaciones de nieve y agua.
En el Maule, la agricultura es el principal sector económico, por cuanto el 80% del agua embalsada es utilizada en esta actividad, para el riego de unas 300 mil hectáreas que representan un tercio del total cultivables del país.


En tal sentido, Raúl Orrego, doctor en Ciencia Naturales e investigador en el INIA Quilamapu, aseveró que la existencia de una condición mucho más seca en la región “demuestra que este mega sequia está influenciada por el cambio climático, lo que explica en un 40% esta variabilidad”.
Unido a la falta de precipitaciones, según el investigador, también influye el alza en las temperaturas y, por consecuencia, un menor pacumulado de nieve en la alta cordillera, lo cual repercute en la cantidad de agua existente para el periodo de verano.


En este sentido, Raúl Orrego advirtió que el principal desafío está en almacenar el agua, junto al uso de la tecnología en función de un mejor aprovechamiento de la misma, unido a la necesidad de anticipar las fechas de siembra para un mejor aprovechamiento del vital elemento, a lo que se suma una mejor selección de variedades de cultivos que sean más eficientes con el uso del agua.
Fernando Medina, presidente de A.G. Agrícola Central, señaló que la preocupación de los agricultores es que la isoterma suba y que no precipite las cantidad habitual de nieve. “Entonces, esa agua correría por los ríos en pleno invierno. De alguna manera tenemos que ocuparla, cosa para la cual hoy en día no estamos preparados”.


Y es que “los cambios climáticos están siendo mucho más rápidos de lo que nosotros somos capaces de adaptarnos, lo que nos pone en una señal de alerta”, destacó el dirigente gremial, al señalar -como ejemplo- las primaveras más lluviosas, como las actuales.
Mientras tanto, los que trabajan la tierra en el Maule buscan tecnificar el riego, aumentar su eficiencia, mejorar los cultivos, entre otras acciones enumeradas por Medina, quien añadió que igualmente queda mucho por hacer.


Por su parte, Hamil Uribe, investigador de Recursos Hídricos del INIA Quilamapu, resaltó que esta temporada se viene difícil, con embalses que no están en la mejor condición, lo cual “significa que tenemos que pensar en reducir el uso del agua para dejar un poco almacenada”.
“Entre las acciones que estamos protagonizando como una de las posibles medidas, se cuenta el uso de polímeros para reducir las filtraciones, siendo esto un problema por la existencia de más de siete mil kilómetros de canales, y los caudales que llegan son muy altos, lo cual significa que si se pierde un 20% de esta agua, es un volumen significativo, siendo uno de los puntos que se puede atacar desde el punto de vista de la agricultura”, destacó el investigador del Inia.

Michel Hechavarria

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