Miércoles, 26 de Junio de 2019
Carlos Diez, presidente de la Junta de Vigilancia del Río Maule:

“Debemos implementar nuevas tecnologías de riego que permitan al agricultor adecuarse a los cambios”

El dirigente aprovechó de cuestionar a aquellos que se han opuesto a la flexibilización del convenio de 1947 para el uso de las aguas de la Laguna del Maule. “No puede ser que se encierren en convenios hechos hace más de 50 años cuando no existía el cambio climático ni la tecnología que tenemos hoy”, dijo.

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 04 de Abril 2019

El cambio climático es una realidad que nos está afectando en diversos aspectos de nuestra vida diaria, una de ellas es la agricultura. El calentamiento global, la falta de precipitaciones y la disminución de los deshielos, entre otras cosas, inciden directamente en la falta de agua para riego.

 

Cada año, empezando el otoño se encuentran diversos pronósticos sobre el futuro de la temporada, la posible presencia de frentes climatológicos, la llegada del fenómeno del Niño o la Niña, todo ello con el fin de poder presupuestar la temporada de riego. Este año no es la excepción, diversos profesionales vaticinan un otoño lluvioso, pero un invierno más bien seco. 

 

¿Serán estas condiciones favorables para el sector agrícola? ¿Existen reservorios para almacenar las aguas de otoño? Diversas interrogantes surgen antes los nuevos escenarios y con el fin conocer cómo está afectando directamente el cambio climático al riego, el presidente de la Junta de Vigilancia del Río Maule, Carlos Diez, nos aclaró desde su perspectiva, el riesgo que corre la agricultura si no se adapta al cambio.

 

¿Tienen algún pronóstico sobre cómo se presentará esta temporada?

“No, es muy pronto para conocer cómo será la temporada de riego, para eso es necesario ciertos datos de nieve, pluviometría, etc. Lamentablemente, los primeros pronósticos salen recién en agosto, pero es un primer indicador solamente. Faltan más estaciones de mediciones, nosotros con varias juntas de vigilancias de la Región del Maule y la Universidad de Chile, hemos instalado estaciones de nieve, esperamos este año, contar con mayor información, pero lamentablemente estamos en pañales.

Contar con pronósticos más certeros permitiría a las diferentes organizaciones de usuarios de agua realizar una mejor planificación de la temporada y de esta forma, una mejor gestión hídrica”.

 

Si tuviese que hacer un análisis de cómo el cambio climático ha afectado la cuenca del Maule, ¿qué nos diría?

“Simple, la disminución de los caudales. Hace cerca de 11 años que no tenemos el cien por ciento de nuestros derechos, no hay agua. Han disminuido las precipitaciones, la isoterma cero está cada vez más alta, los deshielos son inferiores, la tierra está con una temperatura más elevada, hay mayor evotranspiración y los cultivos necesitan más agua, entonces, tenemos un círculo vicioso que hay que solucionar. Debemos adecuarnos a este nuevo escenario, debemos implementar nuevas tecnologías de riego que permitan al agricultor adecuarse a los cambios. Pero, sobre todo, debemos cambiar el chip, no podemos seguir resistiéndonos al cambio, existe un dicho que dice ‘El cambio no causa dolor. Es la resistencia al cambio el que lo causa’ y los agricultores debemos dejar de quejarnos de la falta de agua para que no siga doliendo, debemos actuar y asumir esta realidad”.

 

Como organización que realiza la distribución de las aguas de la cuenca del Maule, ¿qué ejercicio deben hacer para adecuarse al cambio climático?

“El otro día alguien me dijo: ‘el desierto de las organizaciones está cubierto por los huesos de quienes creyeron saberlo todo y dejaron de aprender’ y me hizo mucho sentido en los regantes y agricultores, ya que existe un grupo que cree saberlo todo, que se resiste a los cambios y que tampoco aportan ideas nuevas. Creo que si las organizaciones de usuarios de agua no evolucionamos, nos pasará lo mismo que a Blockbuster, simplemente moriremos.

No puede ser que se encierren en convenios hechos hace más de 50 años cuando no existía el cambio climático ni la tecnología que tenemos hoy. Debemos vivir el presente y mirar hacia el futuro, debemos ser capaces de salir del statuo quo de un Convenio que fue muy bueno, pero que ya está obsoleto. Hay que ser igual de visionarios que quienes armaron el Convenio de 1947, pero mirado desde la perspectiva del año 2020, con la realidad actual, las crisis que enfrentamos, con todo. Por lo tanto, el principal ejercicio que debemos hacer, es abrir la mente a los nuevos tiempos”.

 

¿Qué pasa si no se adaptan al cambio?

“Simple, terminará muriendo la agricultura. No quiero ser pesimista, pero a nivel mundial se habla de la escasez de agua como problema, se realizan conferencias mundiales para analizar el cambio climático, todo el mundo está entendiendo que hay que cambiar, pues de lo contrario, las pérdidas serán inmensurables.

En el Maule hemos visto peleas basadas en la resistencia al cambio, con una mirada sesgada de un sector que no entiende que debemos adecuarnos. Hace poco intentamos que se hiciera un convenio que optimizaba las aguas de la Laguna del Maule, pero este mismo sector que se resiste a crecer, no dejó que la cuenca evolucionará. Lamentablemente, ellos ven solo lo que quieren ver, incluso no aceptan fallos como el que emitió la Corte de Apelaciones por el Juicio de Mera Certeza que señala abiertamente como el Convenio de Flexibilización fue bueno para la recuperación de la Laguna del Maule y sus regantes. Nosotros como dirigentes creemos que debemos liderar iniciativas que construyan un futuro para todos los regantes, que contribuyan al crecimiento de la agricultura y estamos convencidos que generar estrategias de gestión con nuestros diferentes vecinos permitirá la optimización del recurso hídrico en la cuenca del Maule”.

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