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¿Qué entendemos por calidad en la educación?

Economista e investigador de la Universidad Autónoma se refirió a las versiones que dan cuenta de los diferentes elementos que conforman este concepto, entre las cuales destaca un enfoque “productivo”

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 05 de Enero 2016

TALCA.- “Más allá de la actual discusión del financiamiento de la educación superior, el concepto clave a abordar en el ámbito educacional en Chile es, ciertamente, la calidad de la educación”, afirmó el doctor en Economía Guillermo Riquelme. 
Recalcó que esto debe representar uno de los mayores desafíos de los sistemas de aseguramiento de la calidad, “dado que la calidad de la educación es un constructo (objeto conceptual) en construcción con una dinámica cambiante, evolutiva y pertinente a los educandos y su contexto socioeconómico y cultural”.
El investigador asociado al Centro de Estudios y Gestión Social (Ceges) de la Universidad Autónoma de Chile, sede Talca, sostuvo que, a su juicio, “la calidad de la educación significa adquirir conocimientos, capacidades y destrezas, que permitan el desarrollo intelectual, físico, emocional y moral de las personas, de acuerdo al contexto histórico, técnico y cultural en que la sociedad se encuentre, atendiendo a sus cambiantes demandas, y con completo acceso y equidad para todos”.
Añadió que no obstante esta definición proporciona una orientación para el análisis general de la calidad de la educación, existen algunas características asociadas a calidad que son propias de cada nivel educativo.
Riquelme precisó que, en particular para la enseñanza superior o terciaria, dicho concepto más bien representa un referente comparativo, que permite señalar que ciertas instituciones tienen mayor o menor calidad que otras de acuerdo a ciertos parámetros, pero no existe realmente un concepto específico de calidad.
En este contexto, recalcó que “para que la calidad de la educación efectivamente se concrete, las distintas organizaciones educativas han debido realizar grandes esfuerzos para instaurar sistemas de aseguramiento de la calidad que garanticen la calidad de sus servicios educativos.  Lo cual es un gran avance en ese sentido”.

PRODUCTIVIDAD
El académico señaló que distintas vertientes respecto al concepto de calidad de la educación dan cuenta del gran desafío que representa para cualquier sociedad el lograr cierto consenso o acuerdo político-social, que proporcione un verdadero sentido a nuestras acciones hacia el mejoramiento de la educación. 
En ese marco, y a fin de hacer objetivable la calidad, se han buscado enfoques que toman como objeto el producto y sus características. Expuso que “los modelos de calidad aplicados a los productos tangibles (bienes), se han hecho extensibles a los productos intangibles (servicios), como es el caso de la educación, poniendo énfasis en los procesos productivos”.
Además, resaltó que en el ámbito de los procesos industriales de manufactura, desde sus inicios estos se han focalizado en el control de la calidad; vale decir, en verificar que los estándares establecidos en las especificaciones técnicas se cumplan a cabalidad.
“Así, desde el punto de vista del proceso productivo (productor), la calidad de un producto se verifica en el cumplimiento de las especificaciones técnicas. Ahora, para definirlas, estas, sin duda, deben considerar los gustos y preferencias del consumidor (cliente), dado lo cambiante de estos últimos y la necesidad de adecuar el producto a su uso”, destacó el economista.
El investigador acotó que, no obstante, estas dos perspectivas de calidad no deben ser aplicadas en forma aislada o independiente una de otra, sino más bien, debería ser el resultado de la interacción de ambas.

Enfoques
Junto con reiterar que la noción de calidad es bastante difícil de definir, y esto se hace aún más complejo si se le adhiere el calificativo de educación, el investigador de la U. Autónoma argumentó que “esto implica que puede ser aplicado a cualquier ámbito de la enseñanza pedagógica; profesores, alumnos o centros educativos, entre otros. Además, el concepto está social e históricamente determinado con ciertos patrones culturales, y circunscrito a un determinado momento y espacio, por lo que debe ser adecuado y ajustado a las cambiantes demandas de la sociedad”.
En tal sentido, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) explicita la dificultad de definir el concepto de calidad en educación e indica que “cada enfoque tiene ventajas y desventajas, siendo más o menos útiles en diferentes períodos y/o contextos nacionales. En un prisma evolutivo, ellos están en permanente movimiento y oscilan entre lo absoluto y lo relativo, si se orientan hacia lo interno o lo externo, o si adoptan nociones básicas o sofisticadas de calidad”.
A su vez, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en 1995 había definido la educación de calidad como aquella que “asegura a todos los jóvenes la adquisición de los conocimientos, capacidades, destrezas y actitudes necesarias para equipararles para la vida adulta”.

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