Miércoles, 26 de Junio de 2019
Ante la llegada de las vendimias

Se duplican las fiscalizaciones del SAG en la región

Hasta la fecha han sido 20 las irregularidades detectadas, aunque aún no se pone en marcha la medición del porcentaje de agua, particular que aún es el causante de criterios divididos.

Periodista: Michel Hechavarria - Fecha de Edición: 16 de Abril 2019

Un fuerte e intensivo trabajo en materia de fiscalizaciones a las bodegas productoras y elaboradoras protagoniza el Servicio Agrícola Ganadero (SAG) en el presente año, registrando hasta la fecha 120 inspecciones en tan solo dos meses, aspirando a que, para finales de junio, hayan protagonizado unas 300 acciones de control, dígitos que duplicarían todo lo hecho durante el 2018.

 

Luis Fernando Pinochet, director regional del SAG, señaló que, como resultado de dichos controles, ya se cuantifican en la región 20 Actas de Denuncias y Citaciones a productores que se le encontraron irregularidades, los cuales aún cuentan con un plazo para demostrar el carácter equívoco de las anomalías manifiestas.

 

“De no hacerlo en el plazo convenido, se le puede aplicar multas de hasta siete millones de pesos para aquellos que quebranten la ley”, expuso Pinochet, al señalar que las principales irregularidades está la falta de documentación o el carácter incompleta de la misma, así como la no iniciación de actividades por parte de la bodega.

 

El director del servicio también comentó que se trabaja de forma articulada, por primera vez, entre los cuerpos de fiscalización del SAG de las regiones de O’Higgins, Maule y Ñuble, sumando a la inspección al unísono del SAG con el Servicio de Impuesto Internos.

 

TEMA AGUA

Pinochet también anunció el pronto uso de la maquinaria que controla el porcentaje de agua en el vino, para lo cual, ya se han obtenido los patrones de la uva que se cultiva en los valles de Lontue y Loncomilla, culminando con el registro de este “ADN” de la fruta que se cultiva en Tutuvén, el venidero 22 de abril.

 

“Eso significa que ya tenemos la herramienta para empezar a trabajar en un 100%, sin desmerecer que el valle de Loncomilla las muestras ya están en el laboratorio. Tenemos que darnos los tiempos correspondientes para que se nos entreguen los resultados”, comentó.

 

Sin embargo, Pablo Navarrete, presidente de la Agrupación de Viticultores de Villa Alegre y Loncomilla, insiste en el hecho que la incorporación de agua al vino, solo va en detrimento de los viñateros, al mencionar que, en la actualidad, se aplica un promedio de 84 millones de litros de agua al vino chileno, representando más de 100 millones de kilogramos de uva que dejan de comprar por la incorporación del vital líquido.

 

El también director de la Coalición Nacional de Viñateros de Chile, consideró un paso atrás la legalización de la incorporación de agua en el vino chileno, siendo uno de los cuatro países a nivel mundial que lo permite, ejemplificando que, en Argentina, el enólogo que le aplique agua al vino cumple sentencias de privación de libertad.

 

“Los conchenchos e intermediarios que tienen poderes de compra de las grandes empresas compran el vino con mayor grado de alcohol, producto al retardo de la cosecha, para así ellos comprar una uva con alto grado de deshidratación, para poder echarle hasta un 25% de agua y recibir, inescrupulosamente, más utilidades”, denunció.

 

Por su parte, la seremi de Agricultura, Carolina Torres, señaló que se está trabajando en un nuevo decreto donde se disminuirá a un 3,5%, “donde estaría incorporando un 2% de vinificación y un 1,5% en la elaboración del vino”.

 

En esta misma línea, el empresario de la industria, Jorge Balduzzi, aseguró que “mientras menos agua tenga el vino mejor, porque el vino pierde concentración y merma la calidad del vino chileno y en la medida que tenga calidad no puede tener agua”.

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