Lunes, 19 de Noviembre de 2018
Indicadores económicos UF: Dólar: Euro:

Calidad del aire

Despejado
La víctima sobrevivió de milagro a la salvaje agresión

11 años de cárcel para hombre que intentó asesinar a puñaladas a su ex conviviente

Los graves hechos –calificados como un femicidio frustrado- ocurrieron el 21 de mayo del 2016 en Linares. El condenado se encuentra desde esa fecha en prisión preventiva

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 27 de Mayo 2018

LINARES/TALCA.- Una sanción ejemplarizadora de 11 años de presidio mayor, en su grado medio, fue la condena que decretaron ayer los jueces de la primera sala del Tribunal Oral en lo Penal de Linares en contra del imputado, Christopher Osvaldo Neira Vásquez, como autor del grave delito de femicidio en grado de frustrado.
Según estableció el tribunal en la sentencia, leída ayer en audiencia pública donde el acusado pidió no asistir, los hechos se remontan al 21 de mayo del 2016 y causaron gran conmoción en Linares, por cuanto a esa fecha correspondía al segundo caso de femicidio frustrado ocurrido en la región, en un año que terminó con diez víctimas de delitos similares.
Aquella fatídica jornada, a las 02.30 horas, el condenado discutía con su pareja y ex conviviente, Jessie Ibáñez Sepúlveda, en el dormitorio de la casa de la madre del acusado, ubicada en la calle General Óscar Bonilla. En dichas circunstancias, el imputado tomó un cuchillo y apuñaló a la mujer en un brazo, quien comenzó a pedir ayuda a gritos a su ex suegra.

ATAQUES DE CELOS
Pero el hombre se enfureció y siguió atacando a la mujer con la misma arma, provocándole ceca de una decena de lesiones cortantes, especialmente en el tórax. Luego de la agresión, el acusado intentó cortarse el cuello sin éxito cortarse. El peritaje del Servicio Médico Legal (SML) acreditó que la víctima habría fallecido si no hubiera tenido la oportuna atención médica.
Para acreditar estos hechos, el tribunal otorgó particular relevancia al testimonio entregado en el juicio por la víctima. La joven relató que comenzó su relación con el imputado el año 2015, dando paso del pololeo a la convivencia, añadiendo que primero vivieron en la casa de su madre y, luego, con el papá del condenado, soñando ambos con tener hijos y una casa propia.
Pero subrayó que sólo ella trabajaba y que el imputado comenzó a ponerse celoso. Recordó que la primera agresión fue en marzo del 2016, cuando el condenado comenzó a aspirar gas y, luego de insultarla, la golpeó y la amenazó de muerte con un cuchillo. Esa vez ella realizó la denuncia y el joven fue detenido, quedando con prohibición de acercarse.

ADICCIÓN A DROGAS
Pero al poco tiempo la contactó por Facebook y le insistió que se volvieran a juntar, que él iba a cambiar. Ella le creyó y ambos retomaron la relación. Pero los celos fueron en ascenso, ya que el joven la amenazaba y comenzó a sentir miedo, por lo cual se terminó la convivencia. Así llegó al día de la agresion, recordando que esa jornada organizaron una fiesta en la casa de la madre de Christopher, culminando cuando el acusado se volvió a poner furioso por celos.
Subrayó que tuvo tanto terror después que le cortó el brazo, que pidió ayuda a la mamá, pero el imputado la comenzó a apuñalar salvajemente, mientras le tapaba la boca. Luego llegó la madre del acusado y ahí se desmayó, hasta que despertó en el hospital. El condenado, por su parte, realizó una declaración que no aportó ninguna versión distinta al relato de la víctima.
Los jueces también rechazaron todas las hipótesis que presentó la defensa, entre ellas, que el acusado debía ser parcialmente absuelto por ser un consumidor de drogas. Luego, para aplicar la sanción, estimaron las graves circunstancias en que ocurrieron los hechos. Así únicamente se benefició al condenado con el descuento de los dos años que lleva en prisión preventiva en la cárcel de Linares, por constituir un peligro para la seguridad de la sociedad.

Hernán Espinoza

Volver

Comentarios