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Habla secretario ejecutivo del TRM

“El Ministerio Público fue errático desde que hicimos la denuncia”

Juan José Valdés explicó en detalles las dudas que dejó la investigación de la fiscalía de Talca por el gravísimo fraude que afectó a esta institución y que, en fecha reciente, terminó en un acuerdo con el único imputado sin que fuera llevado a juicio

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 26 de Marzo 2018

TALCA.- Con más sombras que luces terminó recientemente -al menos en la primera instancia judicial- el bullado Caso TRM, llamado así porque se trató de un fraude con alcances todavía desconocidos que significó una importante pérdida económica para una institución tan relevante para el desarrollo de la Región del Maule y cuya concreción fue un sueño de generaciones completas por largos años.
Bien lo sabe Juan José Valdés, abogado de profesión y quien tuvo la pesada responsabilidad de “ordenar la casa” con su llegada al TRM, en un ambiente interno de crisis y con una desatada guerra política que se tradujo incluso en cuestionamientos personales. Pero hoy las aguas están más quietas y los resultados están a la vida.
De todo ello conversó extensamente Diario El Centro con Juan José Valdés, quien por primera vez explica públicamente detalles hasta ahora desconocidos de un caso penal que tiene ribetes aún no aclarados. Pero además, siempre con la mirada puesta en el futuro de la institución cultural y en el bienestar de las generaciones que vienen.

¿En qué fecha llega usted al TRM y, atendida su profesión de abogado, cuál es su labor específica?
“Yo llego en abril del 2013, designado por el directorio de la corporación, con el trabajo de hacerme cargo del teatro. El cargo era de secretario ejecutivo, sin perjuicio de que existe obviamente un área artística que está supeditada. Eso está por estatutos. Lo más curioso es que eso no se inventó. Lo que nunca existió fue la calidad de gerente artístico. Así el directorio se da cuenta que estaban ocurriendo muchas anomalías, algunas de las cuales se traducen en situaciones de rendiciones y comentario. Por ello, mi primera tarea fuera el levantamiento de toda la información referida a contratos y movimientos financieros, balances, libros contables y conciliaciones bancarias. Y, desafortunadamente, en el tiempo me fui encontrando que nada de eso existía”.

¿Pero el secretario ejecutivo hace mucho más que revisar documentos?
“Por supuesto y, prueba de ello, es que mi labor principal era procurar la marcha correcta de la institución y, además, en un doble compromiso, debía abocarme a diagnosticar el estado de esta organización. Y no solamente artístico, sino también financiero y contable, que es lo que finalmente permite que lo otro exista.
Y así nos fuimos encontrando con contratos cuyos montos excedían el límite autorizado por ley. Todo eso nos fue arrojando situaciones anómalas que, de verdad, terminaron causando un perjuicio tremendo a esta corporación, porque se estaban produciendo incluso auto contratos. A su vez, esos documentos no pasaban por la revisión o control del directorio del teatro, lo cual no está permitido.
Entonces, vimos que aquí se producía un abuso de poder que se acercaba a lo ilícito. Y como nosotros no éramos los llamados a establecer esa calificación, sino que debían hacerlo las instituciones pertinentes, presentamos acciones legales. Pero, además, como aquí está de por medio la dignidad y honra de una persona, procuramos que todos esos antecedentes fueran fidedignos y serios, para que adquieran carácter de irrefutables. No íbamos a hacer un informe que estuviera alejado de esos principios rectores”.

¿Cuál fue el resultado?
“Llegamos a un informe final que quedó en manos del directorio y que desembocó en las medidas que todo el público conoce. Si lo podemos decir así, la verdad es que se descabezó esta organización. La reacción fue que hubo demandas laborales que si bien no se ganaron todas, igualmente se reconoció la falta de probidad con que actuaron esas personas. Al final quedó pendiente el tema penal. Y ahí ocurrieron cosas curiosas. Yo soy personalmente muy crítico de este sistema penal, porque a pesar de ser tan moderno, debe ser igualmente objeto de una revisión. Me sorprende que después de 17 años, nadie haga una revisión exhaustiva de un modelo de justicia que hay que perfeccionar”.

En lo concreto, si se revisa la carpeta judicial del Caso TRM, se puede constatar que las actuaciones han sido erráticas en el tiempo, con formalizaciones por montos distintos en cuanto a las pérdidas y que terminaron con una acusación que incluyó la cifra más baja de todas, aunque ahora sabemos que la fiscalía tenía conocimiento de que el monto final era infinitivamente superior. ¿Cómo se explica todo esto, pensando que terminó en un acuerdo que parece irrisorio para la opinión pública?
“La única explicación que tengo es una gran decepción. Desafortunadamente, con el sistema que hoy nos rige en materia penal, el impulso procesal recae totalmente en el Ministerio Público. Y a mí lo que me sorprende es que aquí estamos hablando de una institución regional de la máxima importancia y que recibe montos importantes por parte de entes públicos, entre ellos, el gobierno regional y la municipalidad de Talca. Es decir, está la fe pública comprometida. Pero además, el TRM tiene un importante fin social.
Pero vemos que el ente persecutor es errático desde el momento que hacemos la denuncia. Ejemplo de ello es que nuestro el informe original y todos sus antecedentes, increíblemente se extravió en la fiscalía de Talca. Afortunadamente lo pudimos reconstituir, porque teníamos copia de todo. Ese solo indicador fue preocupante porque nos estableció que hubo cero interés del Ministerio Público por sacar esto adelante y esclarecer la verdad.
Porque aquí no estamos pidiendo que se linche a nadie o que una persona sea denostada. No. Lo que se pide es aclarar la verdad material y formal. Y para ello acompañamos antecedentes suficientes. Entonces cualquiera puede comprender que el hecho que se pierda una denuncia documentada con más de 400 hojas es algo muy grave. Pero es más grave todavía que esto haya descansado por cuatro años y que sólo se activó con formalizaciones totalmente erráticas.
Cuando yo me entrevisté con Carlos Olivos, jefe de asesores de la Fiscalía Regional, para representarle esta preocupación, me respondió que para eso nosotros teníamos abogado. Es decir, más encima nos traspasaba la carga a nosotros de probar los hechos. ¡Pero ocurre que por ley la carga de investigar es del Ministerio Público!”.

¿Qué pasó con el tema de las pérdidas que sufrió el TRM, porque hay una cifra muy alta que estableció la PDI que nunca llegó a oídos del tribunal, donde finalmente aprobó el acuerdo con el único imputado?
“Hasta el día de hoy no tenemos explicación para esos hechos. Ocurre que para respaldar nuestra posición, nosotros como TRM tuvimos que contratar a expertos para que realizaran un peritaje y establecieran si había o no veracidad en todo lo que acompañamos en la denuncia. Y así ocurrió. Pero, además, actuando como corresponde, el Ministerio Público envió todos nuestros antecedentes para revisión por parte de la Brigada Investigadora de Delitos Económicos de la PDI.
Y resulta que esa institución auxiliar del Ministerio Público determina un monto final de 193 millones en perjuicios económicos al TRM. Pero esos antecedentes jamás se acompañaron al Juzgado de Garantía. Así podemos entender que la primera formalización fuera irrisoria, por no decir burlesca, tanto para quienes trabajamos en el TRM como para la sociedad toda. Ahí se dijo que el monto de las pérdidas era de poco más de 700 mil pesos.
Aquí yo vuelvo a insistir en que esto no es culpa del sistema, sino de las personas que lo integran y que en enlodan la fe pública. Porque lo que vemos hoy es que se mediatizan algunas investigaciones que se establecen como grandes casos, aunque se sabe que no van a llegar a nada. Y resulta que cuando se trata de una entidad con fines sociales y artísticos cuyo principal objetivo es el bienestar de la comunidad, donde se hizo abuso dada la confianza que el directorio depositó en una persona, así como también del sector privado, todo termina en una cuestión que es casi graciosa. Pero en realidad es una pesadilla y un mal chiste”.

¿Cuál fue el impacto que provocó esta situación en el financiamiento del TRM, porque junto con los fondos públicos, ustedes también dependen de recursos del sector privado y empresarial, donde claramente las confianzas juegan un rol fundamental?
“Esto que pasó causó un shock importante para esta organización. Cuando se ventila todo, evidentemente que lo primero que hace el sector privado es restringir sus aportes al teatro. Ellos nos dicen que entienden esta situación, pero que no van a darnos apoyo hasta que todo se aclare. Entonces ocurre que estuvimos un año y medio bastante complicados en lo financiero y como imagen pública, donde tuvimos que restablecer la credibilidad. Lo denominamos como un periodo de transición que fue muy duro, porque además esto se politizó por gente que en ese momento ocupaba cargos en la política…”

…Recuerdo que hubo declaraciones bastante fuertes con críticas personales, donde se cuestionaba su profesión y lo que tenía que ver con las funciones que cumple el teatro. En particular, de alguien que en ese momento era dirigente de un partido político y que hoy es parlamentario…
“Afortunadamente me considero una persona bastante prudente y tomo los dichos de quien viene. Lo pensé por la institución, más que por mi persona, y decidí no iniciar querella por injurias y calumnias. La autoridad tiene que entender que no porque ocupe un cargo puede decir lo que se le antoje. Si volviera a vivir el mismo episodio con el escenario actual, créame que iniciaría las acciones pertinentes, porque una persona no puede abusar de su autoridad para decir lo que quiera y, mucho menos, de manera desinformada. Lo que tenemos que entender es que este teatro no es la vereda de ningún partido político”.

También entendemos que claramente esos dichos no ayudaban a generar confianzas en el mundo público y muchos menos en el sector privado. ¿Coincide usted con ello?
“Por supuesto. Claramente que no ayudaron en nada. Ahora, yo le puedo responder a todas esas personas que me cuestionaron que efectivamente soy un abogado, pero también un amante de la cultura. A tal punto que en cuatro años de gestión en el TRM, hemos recibido dos reconocimientos y un premio nacional. Yo no sé si en los años anteriores se lograron cosas tan importantes.
También hemos aumentando los ingresos en más de un 40% y la audiencia en un 36%. Además estamos firmando convenios con organizaciones culturales internacionales. Y estamos formando audiencias, para dejar un legado cultural no tan solo a la región, sino que promoviendo también la calidad de nuestros artistas, para impulsarlos a nivel nacional.
El TRM no puede mirarse el ombligo, sino que debe constituirse en una plataforma a nivel país. La única manera que nuestros artistas puedan promoverse no es sólo ocupando este espacio, sino también accediendo a otras oportunidades. Y eso es lo que nos está posicionando actualmente como teatro.
Pero eso no es resultado de una persona, sino de un equipo de trabajo donde cada uno aporta con su especialidad. Esto es resultado de una visión que puede estar liderada por el directorio y el secretario ejecutivo, pero además existe todo un equipo que también interviene y que nos ha dado aire para tener los logros que podemos exhibir. Además somos muy pocos. Producto de todo lo que nos pasó, tuvimos que reducir nuestro personal, siendo más eficientes, pero con un costo importante en lo personal”.

¿Y mirando en el tiempo, las pérdidas económicas que tuvo el TRM ya está recuperadas o todavía sigue resentido el teatro por este lamentable episodio?
“Hoy el teatro está saneado. No tenemos ningún conflicto de morosidad con nadie y pagamos oportunamente. Ello aunque tenemos un sistema complicado, porque en los primeros tres meses del año no conseguimos fondos por los trámites administrativos para sus traspasos, por lo cual, en ese tiempo debemos ser muy responsables con el gasto. Por ello, lo que se agradece más es que el mundo privado se sume. Quiero destacar a Productos Fernández (PF) que es un gran colaborador del teatro, incrementando sus aportes; también la empresa Colbún se ha acercado y, a la vez, tenemos compromisos con algunas universidades. Y agradecer a la municipalidad y al gobierno regional. El ex Intendente del Maule, Pablo Meza, hizo un compromiso personal y se aumentó de manera importante los recursos. También quiero reconocer a todos los consejeros regionales, porque han entendido la misión de este proyecto, que no es político, que busca el desarrollo de la comunidad, entregando bienes y servicios culturales”.

Hernán Espinoza

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