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Fiscalía presentó acusación por la Operación Hermandad

Líderes narcos arriesgan penas que suman 54 años de cárcel

Se trata de Pamela Loyola y Gabriel Gutiérrez, quienes encabezaban bandas de traficantes.

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 04 de Febrero 2018

TALCA.- Para el 14 de febrero próximo fue programada la audiencia de preparación de juicio oral en la denominada Operación Hermandad, esto es, una investigación de la PDI y la fiscalía de Talca que permitió desbaratar dos peligrosas bandas de traficantes, que se disputaban el control del tráfico de drogas en el barrio norte.
Sus cabecillas eran Pamela Loyola y Gabriel Gutiérrez, éste último, apodado como “El Morocho”. El primer grupo estaba radicado en la Población Padre Hurtado y, el segundo, en la Villa Las Américas, esto es, dos sectores habitacionales muy antiguos y que están separados por apenas algunas cuadras de distancia.
Pero entre ambos existía una enconada rivalidad, fruto de lo cual, entre fines del 2016 y mediados del 2017, se registraron al menos una docena de violentos incidentes entre los “pistoleros” de estas agrupaciones, que se tradujo en tiroteos y baleos a domicilios y personas, incluso a plena luz del día, además de amenazas de muerte.

 

ATAQUE A CARABINEROS
El punto más alto de estas agresiones fue el 18 de mayo de 2017. Esa madrugada, siete menores de edad asociados al grupo de Pamela Loyola, se habían organizado para esperar –fuertemente armados- el supuesto ataque de la otra banda de traficantes, producto de una “mexicana” o “quitada” de drogas ocurrida previamente.
Pero ocurre que quienes llegaron hasta los alrededores del domicilio de Pamela Loyola en la Población Padre Hurtado fueron dos carabineros de la Sección de Investigaciones Policiales (SIP) de la Cuarta Comisaría de Carabineros de Talca. A bordo de un vehículo civil, los policías fueron recibidos por una lluvia de balas.
Todo ello, motivó a la fiscalía y a la Brigada Antinarcóticos de la PDI a realizar el operativo final. Así se detuvo a 37 personas, entre hombres y mujeres, además del allanamiento de 11 inmuebles ubicados en ambas poblaciones. También se incautaron 10 armas de fuego y la increíble cifra de 8 mil 712 municiones balísticas.

 

22 DELITOS
La audiencia de formalización de la investigación se prolongó por un mes en el Juzgado de Garantía de Talca. Al final, poco más de una veintena de imputados quedaron en prisión preventiva, entre ellos, los líderes de ambos grupos de traficantes. A la lista se sumaron sus respectivos “brazos operativos” y proveedores de drogas.
En fecha reciente se agotó el plazo de la investigación y los fiscales, Francisco Soto y Ángel Ávila, con especialización en investigar el tráfico de drogas y delitos violentos, respectivamente, presentaron la respectiva acusación. El documento tiene 94 páginas y contiene episodios que son como una verdadera película policial.
Ello por cuanto se delimitan un total de 22 delitos, donde los principales son tráfico de drogas; agrupación para el tráfico de drogas; tenencia ilegal de armas de fuego; tenencia ilegal de municiones; homicidio calificado y homicidio simple, ambos en grado de frustrados; amenazas de muerte; e incluso un robo con intimidación.

 

PRINCIPALES
IMPUTADOS
En su parte medular, la acusación exige penas que suman 25 años de cárcel para Gabriel Gutiérrez, desglosados en siete años por tráfico de drogas; otros siete años por liderar la agrupación para el tráfico de drogas; siete años por homicidio calificado frustrado; y cuatro años por homicidio simple también en grado de frustrado.
Para Pamela Loyola la situación es aún más grave, porque arriesga 29 años de cárcel: diez años por tráfico de drogas; siete años por liderar una agrupación para el tráfico de drogas; cuatro años por porte ilegal de armas de fuego; cuatro años por el porte ilegal de municiones; y cuatro años por el delito de secuestro simple.
Entre los restantes 35 imputados destacan dos: una mujer que trabajaba entregando colaciones en el hospital de Talca y que robaba cajas de Clonazepam, que eran vendidas al interior de la cárcel de mujeres de Talca; y la propietaria de la Armería Guidi, que proveía de armas de fuego y municiones al grupo de “El Morocho”.

 

FAMILIARES Y
“SOLDADOS”
La acusación destaca los roles de familiares y amigos de ambos líderes. Se trata del conviviente de Pamela Loyola, sindicado como el encargado de trasladar los cargamentos de droga desde Santiago a Talca; así como sus tres hijas y el yerno de una de ellas, quienes dosificaban, vendían y cobraban a los microtraficantes.
Respecto a Gabriel Gutiérrez, un importante rol tenían su madre y su hermano, además de los “soldados” que custodiaban los traslados de drogas, así como las ventas y cobranzas. Todo ello ocurría muchas veces a plena luz del día y a la vista de los pobladores, transformando ambas poblaciones en focos delictuales.
Como antecedentes probatorios, la acusación contiene un listado de 143 testigos; 56 documentos; siete peritos; y 144 pruebas materiales. Los abogados defensores de los 37 imputados tienen hasta el 14 de febrero próximo para reunir antecedentes probatorios y llevarlos a la audiencia de preparación de juicio oral.

Hernán Espinoza

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