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Víctima fue secuestrada y se negó a denunciar

Taxista vive horas de terror en manos de traficantes

Los hechos ocurrieron en la mañana del jueves, cuando el chofer fue abordado por cuatro delincuentes que lo obligaron a salir de su recorrido para ir a comprar droga

Periodista: Diario El Centro - Fecha de Edición: 02 de Abril 2016

TALCA.- “Uno nunca sabe cómo van a reaccionar estos tipos. Por fortuna, pude controlarme y acatar lo que ellos me decían. Porque si hubiera opuesto resistencia o llamado en esos momentos a la policía, a lo mejor no lo estaría contando. Lo más preocupante es que esto le ha ocurrido a muchos colegas en Talca”.

Con estas palabras y aún muy nervioso, un chofer de taxi colectivo recuerda los momentos de alta tensión que vivió durante la mañana del jueves, a plena luz del día, cuando fue literalmente secuestrado por un grupo de delincuentes. La víctima accedió a relatar los hechos bajo total anonimato, para evitar represalias.

Según dijo, los hechos comenzaron a las 08.30 horas, en las cercanías de la Villa El Parque, más específicamente, en las calles 6 Oriente con 17 Norte, cuando fue abordado por tres hombres y una mujer. La víctima relató que el sujeto que se sentó como copiloto le dijo de inmediato que se saliera de su recorrido habitual.

 

VIAJE AL “BARRIO ROJO”

Ante la actitud matonesca del grupo, el conductor se vio obligado a acceder a sus peticiones. Así dijo que lo hicieron circular por distintos lugares de Talca, mientras ellos llamaban por teléfono y hablaban de comprar droga. Al final, le pidieron que fuera a la esquina de las calles 10 Oriente con 4 Sur, esto es, en pleno “barrio rojo”.

Allí se bajaron dos de los pasajeros. Al retornar, la víctima dijo que revelaron haber comprado “de la buena”. La instrucción siguiente fue dirigirse hasta la Villa Las Américas, donde lo condujeron por la orilla de un canal, hasta un sitio eriazo. En ese lugar le dijeron que estacionara y el grupo se bajó del automóvil.

Pero antes de irse, uno de los antisociales le entregó tres mil pesos como pago por la “carrera”. Luego el chofer revisó su vehículo y encontró en el asiento posterior una “pipa” artesanal, un encendedor y un llavero. “Uno está expuesto a estas cosas y hay que saberse controlar, porque de lo contrario, se arriesga la vida”, dijo.

Hernán Espinoza

 

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