Viernes, 20 de Julio de 2018
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Opinión

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Jorge Brito Obreque

Junta de Adelanto del Maule

Próximamente se cumplirán 8 años de aquel 5 de agosto de 2010, en el que 33 mineros de la mina San José, en el norte de Chile, quedaron atrapados durante 69 días, a 770 metros bajo tierra. En esa época fuimos testigos de un gran despliegue de tecnología y recursos humanos que finalmente logró sacar con vida a estas personas en una operación increíble que concitó la atención mundial siendo seguida por varios miles de millones de personas.
Hoy día estamos siendo testigos del rescate de 12 jóvenes, de entre 11 y 16 años y su entrenador de 25 años, que desde el 23 de junio pasado se encontraban atrapados en una cueva en la provincia de Chiang Rai en Tailandia, esta operación de rescate ha culminado con éxito y todos están sanos y salvos.
¿Cuáles son las enseñanzas y aprendizajes en estos dos hechos relevantes en la vida de la humanidad?: El primero es que cada cierto tiempo, la madre naturaleza nos muestra la fragilidad del ser humano y lo poco que conocemos de su comportamiento y génesis; el hombre en situaciones de crisis, busca refugio para protegerse en el seno de la tierra.
También nos hace presente que la comunidad reacciona en forma inmediata y solidaria para apoyar a las víctimas y sus familias y que los entornos más inmediatos de las personas afectadas, sus familias y amigos nunca pierden la esperanza por encontrar con vida a sus seres queridos.
Junto a ello, se organizan grupos de presión para conminar a las autoridades a comprometer recursos humanos y materiales para los procesos de rescate; movilizando a grupos de rescate a nivel mundial para los procesos de búsqueda. Sin olvidar que el pueblo sencillo es sensible a dichas situaciones de sufrimiento y sigue en forma solidaria los acontecimientos.
Además, también debemos mencionar que, por el impacto de hechos noticiosos como estos, los grupos de poder a través de los medios de comunicación distraen la atención de las problemáticas locales vinculadas a aspectos como corrupción, tráfico de influencias, problemáticas asociadas a derechos humanos, etc.
Después de ocurridos los hechos, la vida vuelve a la normalidad, las promesas de ayuda y recuperación y rehabilitación de las víctimas no siempre se cumplen y todos quedan a la espera del próximo acontecimiento, que nos mantenga distraídos de lo que está pasando en nuestro entorno más inmediato, respecto a los que están atrapados en la droga, alcohol, abuso infantil, gente que vive en la calle, realidad de los migrantes, entre otras realidades que ignoramos.
¡La vida Continua!

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