Acusación banalizada

03 Octubre a las 22:15   446   Opinión   Ervin Castillo Arancibia
Columnista Diario El Centro
Ervin Castillo Arancibia

Fundación Talca

La acusación constitucional en cuanto procedimiento contemplado en nuestro ordenamiento jurídico que faculta a los Diputados a iniciar un juicio político a una autoridad por incumplimientos de carácter grave a su labor, infracciones a la Constitución Política o las leyes, y situaciones de abuso de poder o delitos propiamente tal, supone un mecanismo de control interorgánico de base en la Carta Fundamental, para contener y en su caso sancionar el abuso o desviación de poder, infracciones de rango constitucional y delitos que se hayan podido cometer en el ejercicio de determinadas funciones por personeros de la primera línea pública. ¿Cuál sería la supuesta infracción entonces por la que persiguió e intentó destituir a una Ministra de Estado como Marcela Cubillos, secretaria de estado de la cartera de Educación? Pues a la luz de los hechos, de infracciones nada, de violaciones a la Constitución y leyes tampoco, pero sí, mucha politiquería y discursos variopintos para intentar levantar a una coalición política en siesta letal como la oposición chilena, que no es capaz de generar un relato político, ni mucho menos de ofrecerle a los chilenos y chilenas el sueño o idea de por qué plantean retomar el poder en los próximos comicios.

 

 

 

La demora de más de tres meses en la presentación del mismo libelo, con constantes amenazas vía medios de comunicación, la falta de consistencia en la confección de la misma, con parlamentarios que critican una cosa y otros que decían una cuestión completamente distinta, o la misma acusación de supuestas vulneraciones a principios relevantes como el principio de probidad o de inclusive la supuesta transgresión de derechos fundamentales como el principio de igualdad ante la ley, dan cuenta de una absoluta improvisación por parte de un sector de la oposición, que nunca logró convencimiento siquiera en sus propias huestes para liderar esta iniciativa, y cuyos integrantes solo tuvieron que persistir en el error para así evitar un papelón político de proporciones aún mayores y más evidentes ante la mirada atenta de la opinión pública.

 

 

 

El Gobierno a través de su Ministerio de Educación, cuenta con todo el derecho de llevar a cabo el funcionamiento de la cartera, por cierto, con pleno uso de las facultades legales de las que dispone, presentando proyectos de ley para la adecuada discusión del Congreso. Y es que, si no, ¿para qué entonces los chilenos eligieron tan abrumadoramente al gobierno del Presidente Piñera en las últimas elecciones presidenciales? Justamente para eso, para llevar a cabo las reformas planteadas en el programa de gobierno, que fue ampliamente divulgado durante el período de campaña por parte de Chile Vamos, y también, para hacer una cuestión distinta a la lógica educacional implantada en el anterior gobierno de la Presidenta Bachelet.

 

 

 

De hecho, una de las cosas que la mayoría que votó por el Presidente Piñera pudiese criticar a su gobierno es hacer lo que se dijo en campaña, y por ello, existe también un compromiso y una responsabilidad política del gobierno, de hacer verdad lo propuesto en el período electoral.

 

 

 

Con todo esto, lo que se logra es la banalización de instrumentos jurídico-políticos como la acusación constitucional, tergiversando su sentido, procurando homologar con situaciones de antaño, en donde efectivamente sí fue necesario articular procedimientos como estos.

 

 

 

La gravedad del fundamento para una acusación de este carácter, no se condijo nunca con lo observado respecto de la Ministra Marcela Cubillos, independiente de las diferencias que legítimamente pueda tener respecto de sus ideas el bloque opositor, que, aunque le cueste, tiene que aceptar es hoy minoría de turno en Chile.

 

 

 

La calidad de la política, requiere entre muchas otras aristas, que no se pretendan crear falsas situaciones de carácter grave, para salir airoso de una batalla política, ni tampoco, que de cuestiones como éstas dependan negociaciones electorales como también se escuchó de parte de personeros de izquierda. Lo que se juega en Educación, es demasiado importante como para anteponer la politiquería. El futuro de Chile, de los más pobres, de los sectores medios, y también de los que más oportunidades han tenido en la carrera de la vida, se juega en la educación. Adelante, ministra Cubillos.