Al inicio del nuevo año

03 Enero   677   Opinión   Ervin Castillo A.
Columnista Diario El Centro Ervin Castillo A.
Ervin Castillo A.

Fundación Talca

 

Como era de esperarse, el año 2019 comenzó, desde ya, movido en cuanto a noticias se refiere. En particular, en el organigrama político y con la asunción de Jair Bolsonaro como Presidente de Brasil, diversas han sido las reacciones que se han sucedido, y por cierto, desde las más distintas veredas. Pero, en lo que a Chile respecta, estimo en especial relevante, analizar lo que este hecho político constituye para la derecha en Chile y sus diversas expresiones. Hace poco tiempo, la opinión pública ha conocido del resurgimiento de discursos de derecha que han retomado espacio en la arena pública, algunos desde viejas consignas que parecían un tanto olvidadas, como también de quienes intentan levantar banderas con poco apoyo social, pero con variadas incursiones en los medios de comunicación. ¿Cuál es la derecha que queremos proyectar para el futuro de nuestro país? Esta es, desde luego, una respuesta con diferentes interpretaciones y muchos interesados. Para este entusiasta columnista, hay puntos que no pueden dejar de estar: la libertad como valor irrenunciable, la supremacía de la persona humana por sobre el estado con este último al servicio de la persona, el reparto irrestricto por los derechos fundamentales de cada ser humano, el auge del emprendimiento y la innovación, la defensa de ciertas tradiciones y costumbres que han fundado y siguen constituyendo el ala del chileno de a pie, o la promoción de un desarrollo integral que sepa combinar entre otras cosas, el crecimiento económico con el respeto por el medio ambiente.
Ser de derecha hoy en Chile no tiene que relacionarse con proyectos ajenos desconectados de la realidad nacional como el fenómeno que vemos en Brasil, sino más bien con la lucha por la generación de un relato político que sea capaz de enmarcar ideas como las antes mencionadas, y tantas otras que por razones de economía procesal no menciono, para darle continuidad a un gobierno que lidere nuestras ideas, y que al mismo tiempo sepa conducir a la sociedad chilena hacia ciertos umbrales deseados, en aras de determinados principios o valores matrices.
Lo anterior, resulta plenamente vigente al momento de analizar la posibilidad de tener un nuevo gobierno en el futuro que, con estas ideas, pueda conducir al país al estado de desarrollo que tanto se espera, y en el corto plazo, para liderar la agenda legislativa en el Congreso Nacional, en tiempos en que no se ve precisamente fácil la discusión política en ambas Cámaras. La necesidad de construir acuerdos, y la buena voluntad que siempre ha mostrado para ello el Presidente Piñera, son muy necesarias en el Chile actual, sin que ello haga perder de vista la defensa de un ideario colectivo, que no es negociable con las ideas de más extrema izquierda.
Las confusiones que algunos intentan producir en nuestro sector político, deben ser abatidas con la fuerza de un discurso político que mire al Chile del futuro con ideas innovadoras y potentes, sin perder el ADN histórico de la derecha, que debemos entenderlo como un conjunto de ideas enroladas con la libertad y la dignidad humana.