Alineamientos políticos

26 Enero   390   Opinión   Diego Benavente M.
Columnista Diario El Centro Diego Benavente M.
Diego Benavente M.

Ingeniero civil, U. de Concepción

La realidad política y de los partidos fundamentalmente, está experimentando este último tiempo, desde la irrupción de las nuevas fuerzas partidarias por distintos espacios del espectro político que va desde la extrema derecha a la extrema izquierda, notables desplazamientos e irrupciones frontales buscando una mejor posición para sus objetivos de conquista de adherentes y triunfos electorales futuros.

Este proceso ya se inicio en la elección presidencial pasada con la irrupción de los Kast y el Frente Amplio, por nombrar solo algunos, incluso muchos podrán decir que esto no nace ahora sino que también tiene su origen en las pioneras campañas de MEO y el PRO en las presidenciales anteriores. La diferencia es que hoy las contiendas o disputas por los espacios se están dando también en el Parlamento, especialmente en la Cámara de Diputados.
El Frente Amplio, enfrentado a la DC, golpea la mesa de su alianza administrativa con la ex Nueva Mayoría iniciando su posicionamiento para adueñarse de la izquierda, para diferenciarse de las otras izquierdas, especialmente la concertacionista. Habrá que ver si en este proceso quemarán las naves para iniciar un camino sin vuelta atrás, el perfilamiento y diferenciación que buscan, según algunos, así lo requiere. Primero deberán ordenar a sus múltiples grupuzculos y consolidar un referente muy disperso, donde ya varios están agarrados del moño entre si. Su apuesta soñada es hacerse grandes desde el extremo zurdo y jubilar a la coalición que llevo a Bachelet al poder, convirtiéndola en la Vieja Minoría. Son varios los que van tras ese pedazo de pastel, mas bien disminuido por el triunfo de la derecha con Piñera, quienes supieron interpretar mejor al centro y correr así el cerco de manera importante.
Aspirando a recuperar el limite perdido del centro mismo, está la DC buscando inspirarse en sus antiguas glorias coqueteando con el Gobierno para en lo posible hacerse acreedores de la confianza de sectores conservadores que en el pasado si votaron por ellos. Unos quieren sacar por adelante pero deben cuidar que no les saquen por atrás, el equilibrio es difícil, para los partidos de Chile Vamos es más fácil ya que solo deben correr un poco mas el cerco apostando a los éxitos de la alianza gobernante.
En la derecha no está nada de fácil, si bien hasta el momento la dispersión y el desorden que la oposición muestra, les dan la primera opción para seguir gobernando, hay muchas sogas para un solo trompo y más encima algunas muy enredadas, como la de los parientes Kast, que sin duda desperfila, mas a uno que al otro. Con Evopoli queriendo crecer por el centro con la cuña que ya logró clavar, disputándole sectores a RN, la UDI y a los viudos de la DC, donde todo lo que crezca será ganancia para un partido recién nacido. Aquí el gran desafío para ellos será poder transmitir que su Kast no es el otro Kast. Pero sin duda el otro Kast, JAK, si que se las trae y pese ser el Llanero solitario ha logrado entusiasmar a un sector que atesora el recuerdo del gobierno militar y el cual, estaba huacho de liderazgos.
Con las municipales y la elección de Gobernadores Regionales, quedarán atrás los juegos de piernas y tanto las campañas como los resultados electorales, servirán para alinear y contar las huestes para la presidencial, ahí se verá quienes son los mejor aspectados y quienes se llevan las mayores tajadas después de estos alineamientos políticos.