“Amigo, acércate más”. Vigésimo segundo domingo del año. Lucas 14, 1. 7-14.

01 Septiembre   588   Opinión   P. Luis Alarcón Escárate
Columnista Diario El Centro P. Luis Alarcón Escárate
P. Luis Alarcón Escárate

Vicario de Pastoral Social Párroco de Hualañé y de La Huerta del Mataquito

Un sábado, Jesús entro a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola: “Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú, y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: “Déjale el sitio”, y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar. Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: “Amigo, acércate más”, y así quedarás bien delante de todos los invitados. Porque todo el que se eleva será humillado, y el que se humilla será elevado>>. Después dijo al que lo había invitado: “Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa. Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos. ¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!”.
Este primer domingo de septiembre se celebra el Día del Migrante. Hemos visto con asombro desde hace algunos años que son muchos los que han llegado a sentarse en nuestra mesa. Algunos por motivos de desarrollo personal queriendo salir de la pobreza que existe en sus lugares de origen y han visto una buena posibilidad de trabajo en nuestra patria, que siempre se ha vanagloriado de ser acogedor; de hecho, hasta existe una canción que recuerda como “se quiere en Chile al amigo cuando es forastero”.
No está demás recordar que todos hemos sido migrantes, nuestra nación surge por la migración de hombres y mujeres que comenzaron poblando nuestro territorio antes de la conquista hispánica, y poco a poco se han ido integrando grupos de alemanes, judíos, árabes, la antigua Yugoslavia, japoneses, coreanos y chinos junto a la nueva inmigración americana de venezolanos, peruanos, haitianos, colombianos, bolivianos, argentinos que son más de cincuenta mil cada uno…; hacen un total de un millón doscientos cincuenta y un mil doscientos veinticinco (esto en diciembre de 2018).
Nuestra mesa se ha visto enriquecida con culturas diversas y colores que permiten un crecimiento en tolerancia, en arte, en idiomas, en economía; porque son personas que mueven el comercio y los trabajos, lo han dicho ministros y legisladores.


Es importantes sacarse los mitos que a veces nos imponen: nos quitan las fuentes de trabajo. Falso, porque generalmente acceden a las tareas que los chilenos no realizan y principalmente en labores de construcción o agrícolas y si son profesionales lo hacen atendiendo a sus reales capacidades y compiten a la par que los nacidos en Chile.


Son puros delincuentes, falso. En Talca no existen internos en la cárcel que sean extranjeros en números significativos y en delitos menores (conversación con gendarmes en la misma cárcel de Talca), casos aislados como los que conocimos en Curicó sobre trata de personas. Son todos ignorantes, falso. La mayoría de los migrantes son profesionales que buscan suerte en nuestra patria y algunos por razones internas de su país no han logrado terminar estudios, muy mínimos. Hay haitianos que hablan tres o cuatro idiomas, pero no sabían español.
Con mucho respeto les pido hermanos, dejen su puesto a estos que son los excluidos y marginados de nuestra sociedad, más bien, hagamos lugar para todos sin distinción, nadie más importante que otro, sino que hermanos en la mesa de todos.