Domingo, 23 de Septiembre de 2018
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Opinión

Andrés Aylwin Azócar, una vida consecuente

Jorge Brito Obreque

Junta de Adelanto del Maule

En la madrugada del lunes recién pasado falleció don Andrés Aylwin Azócar, un hombre público que dejó una huella imborrable en la historia de Chile, ¿Por qué lo recordamos y rendimos un homenaje a su memoria? La familia Aylwin tiene raíces maulinas. Si bien es cierto don Andrés nace en Viña del Mar, su padre nació en San Javier y tuvo su crianza en la zona de Constitución. Gran parte de su formación en la infancia está impregnada por los aires maulinos, aspecto que siempre recordó con mucha nostalgia y cariño. Son estas realidades las que van moldeando su compromiso futuro. Su padre, fue presidente de la corte suprema de justicia y su hermano Patricio, Presidente de la República.
Don Andrés se tituló de abogado en la Universidad de Chile y el compromiso social que nace desde su fe, siempre marcó su vida. Ya sea como dirigente estudiantil, creador de la falange nacional, o como parlamentario de cinco periodos legislativos. Su compromiso legislativo estuvo centrado en temas nacionales, como la reforma agraria, sistemas de previsión y sociales o la formación sindical, junto con ellos, uno de sus compromisos fundamentales fue la promoción y protección de los derechos humanos y los derechos del mundo del trabajo.
Por su compromiso con la justicia social, formó parte del grupo de los trece, compuesto por militantes de la Democracia Cristiana que se opusieron al golpe militar del 11 de septiembre del año 1973, firmando una declaración pública. Por su oposición al régimen militar y defensa de los derechos humanos fue relegado al norte del país. Fue abogado defensor de los derechos humanos, director de la Comisión Contra la Tortura, presidente de la Agrupación de Abogados Pro Derechos Humanos y trabajó por la recuperación de la democracia participando en el Comité Pro Paz y en la Vicaría de la Solidaridad. Durante su vida parlamentaria tuvo un rol relevante en las discusiones sobre maltrato a los niños, filiación y otros temas que comprenden la defensa y promoción de los derechos humanos.
En una de sus intervenciones en la Cámara, refiriéndose a Bernardo Leighton dijo: “No es la política la que está ausente en el corazón de las masas, sino la forma de hacerla, donde el poder desplaza la lucha consecuente por grandes ideales y valores”. Por esta y muchas otras razones don Andrés fue un hombre íntegro y modelo de servidor público, tan necesario en los tiempos actuales.

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