“Auméntanos la fe”. Vigésimo séptimo domingo del año. Lucas 17, 3-10.

06 Octubre a las 09:00   370   Opinión   P. Luis Alarcón Escárate
Columnista Diario El Centro P. Luis Alarcón Escárate
P. Luis Alarcón Escárate

Vicario de Pastoral Social Párroco de Hualañé y de La Huerta del Mataquito

Dijo el Señor a sus discípulos: “Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo. Y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: “Me arrepiento”, perdónalo”. Los Apóstoles dijeron al Señor: “Auméntanos la fe”. Él respondió: “Si ustedes tuvieran la fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: “Arráncate de raíz y plántate en el mar”, ella les obedecería. Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando éste regresa del campo, ¿acaso le dirá: “Ven pronto a sentarte a la mesa”? ¿No le dirá más bien: “Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido y tú comerás y beberás después”? ¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó? Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: “Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber”.


Estamos viviendo situaciones muy importantes en el mundo actual. Vemos con preocupación una de ellas: que la emergencia climática ecológica se toma todos los noticiarios y hay manifestaciones en todas las ciudades del mundo animadas por una jovencita que ha dado ejemplo al mundo de que es posible transformarlo cuando existe verdadera convicción de aquello que hemos descubierto como razón para vivir. Con su testimonio ha provocado que mucha gente despierte a esta realidad del cambio climático y a que puede hacer algo desde su propio entorno. No se si es una joven creyente en Dios, pero lo importante es que puede motivar a quienes se adhieren a una religión y a quienes solamente poseen un espíritu altruista. Nos ha despertado la fe en la humanidad.


Los discípulos han tenido un encuentro profundo con Jesús, y a pesar de tenerlo al lado muchas veces flaquean y dudan, el Papa Francisco anima a los jóvenes y a todos en su Exhortación Apostólica “Christus vivit” en el capítulo sexto a ser hombres y mujeres con raíces: “A veces he visto árboles jóvenes, bellos, que elevaban sus ramas al cielo buscando siempre más, y parecían un canto de esperanza. Más adelante, después de una tormenta, los encontré caídos, sin vida. Porque tenían pocas raíces, habían desplegado sus ramas sin arraigarse bien en la tierra, y así sucumbieron ante los embates de la naturaleza. Por eso me duele ver que algunos les propongan a los jóvenes construir un futuro sin raíces, como si el mundo comenzara ahora. Porque es <<imposible que alguien crezca si no tiene raíces fuertes que ayuden a estar bien sostenido y agarrado a la tierra. Es fácil “volarse” cuando no hay donde agarrarse, de donde sujetarse>>”.


Nuestra vida debe estar fuertemente adherida a Jesucristo. Nuestra raíz es el Señor. Siempre lo escuchamos diciendo que si estamos injertados en la vid tendremos vida. Porque quien pone su confianza en Cristo siempre saldrá adelante en sus empresas.


La petición de los apóstoles es algo muy actual. Y pedimos que la presencia de Dios se note. Y eso significará un testimonio mayor y mejor. Una comunidad de vida sana, abierta, dialogante. Una actitud permanente de respeto por todas las realidades del mundo que están traspasadas por la presencia de personas y que tienen que ver con la realización de ellas como nuestro planeta y la naturaleza.