Brasil: La sedición está en marcha

07 Abril 2018   900   Opinión   Rodolfo Schmal S.
Columnista Diario El Centro Rodolfo Schmal S.
Rodolfo Schmal S.

La decisión del máximo tribunal de justicia del Brasil, rechazando el recurso presentado por Lula contra su condena a 12 años por corrupción, allana el camino para su encarcelamiento. Lo resuelto tiene implicancias políticas de cara a las próximas elecciones que tendrán lugar en octubre del presente año: saca de la carrera presidencial a quien encabeza las encuestas con un 35% de adhesión popular y pone en cabeza a quien va segundo, Jair Bolsonaro, un ex militar, admirador de la dictadura y defensor de la aplicación de torturas, con cerca de un 20% de las expectativas de voto.
Lula ha copado el escenario político brasilero desde los tiempos dictatoriales. Desde el 2003, como presidente fue capaz de gobernar bajo un esquema de izquierda moderada, diseñando e implementando programas sociales en beneficio de los sectores más desposeídos, reduciendo significativamente la pobreza que desde siempre ha afectado a Brasil. Al postular a un segundo mandato en el año 2006, vuelve a triunfar gracias al reconocimiento popular. Gobierna hasta el año 2010, cuando Dilma Rousseff, del mismo partido de Lula, el PT, se gana electoralmente el derecho a sucederlo.
Mientras tanto, la corrupción se extiende sin piedad, no solo en Brasil, sino que en el continente y en el mundo. La corrupción se globaliza, se internacionaliza. En el caso brasilero, de la mano de la constructora Odebrecht. Salpica a Lula y a toda la clase política y judicial brasilera. Con un golpe blando, vía judicial, Rousseff es desplazada por el actual presidente, Temer, gracias a un juicio iniciado por quien hoy se encuentra en la cárcel. El ladrón detrás del juez. En medio de esta caza de brujas está cayendo arrollado Lula.
En paralelo, desde los cuarteles militares se escuchan ruidos de sables. El comandante en jefe del Ejército advierte: “Aseguro que el Ejército brasileño juzga compartir el anhelo de todos los ciudadanos de bien de repudio a la impunidad y de respeto a la Constitución, del mismo modo que se mantiene atento a sus misiones institucionales”. Momentos después, otro general, por la misma vía, afirma: “Tengo la espada al lado, la silla equipada, el caballo listo y aguardo sus órdenes”.
La sedición está en marcha.
La polarización que vive la sociedad brasilera es la antesala de un golpismo cuya virulencia no tendrá parangón en la historia del continente. Los perdedores serán los mismos de siempre, porque quienes tienen la manija, también siguen siendo los mismos de siempre.