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Opinión

¿Caerá Maduro?

Juan Carlos Pérez

Licenciado en Historia. Egresado de Derecho.

Hoy no debe ser nada fácil ser Nicolás Maduro.

Después de haber sido ungido por el mismísimo Hugo Chávez para sucederlo tras su muerte, lo que fue casi una transmisión de mando dinástica, en las elecciones de abril de 2013 Maduro sólo logró el 50,78% de los votos, frente al 48,95% que obtuvo el candidato rival, Henrique Capriles.

Es decir, no fue tan fácil para Maduro llegar a la Presidencia. Se habla, incluso, de algunas maniobras poco claras en aquella elección, que le habrían favorecido y asegurado el triunfo. Como fuera, lo cierto es que Maduro, es el Presidente de Venezuela y su mandato llega hasta 2019.

Sin embargo, el gobierno le ha sido bastante difícil. Los desaciertos gubernamentales, la corrupción evidente, la ostensible baja del petróleo y la severa crisis económica (con la mayor inflación que el mundo ha visto en años), lo tienen desde hace meses en crispación permanente. La última encuesta independiente y con cifras confiables, señala que la desaprobación a su gestión está en un 63,4%, mientras que su apoyo apenas llega casi al 30%.

Probablemente sea por lo anterior, sumado a la deplorable situación económica, la inseguridad personal (Caracas es hoy la segunda ciudad más peligrosa del mundo) y las evidencias de un comportamiento totalitario, sectario y antidemocrático, los venezolanos quieren poner término anticipado al gobierno de Maduro. Según la encuesta citada, dos de cada tres ciudadanos (un 63,6%) opina que el Presidente debe abandonar su mandato este año 2016, frente a sólo un 29,3% que defiende la idea de que el gobierno debe proseguir hasta su término legal en 2019.

Hoy, cuando se aproxima al tercer aniversario de su gobierno, cumpliendo así la mitad de su período, cada vez hay certeza internacional de que el sucesor de Hugo Chávez no terminará su sexenio. Gobernar en contra del sentir mayoritario de la ciudadanía y con el exiguo apoyo de, apenas, un tercio, le será difícil. Por otro lado, las estrategias opositoras, que mediante tres variantes buscan poner término al gobierno, concitan cada vez más apoyo popular.

Sea que se logre aprobar (por mayoría simple en la Asamblea nacional) una enmienda constitucional que acorte el mandato presidencial a 4 años y prohíba la reelección inmediata, sea que se consiga reunir las firmas del 20% del electorado y estos pidan la realización de un referéndum revocatorio (en que se requeriría 7,5 millones de votos favorables a la revocación), sea por último, que la presión popular crezca de tal manera que hasta la porfía más pertinaz no pueda mantenerlo en el poder, lo cierto es que Nicolás Maduro tiene sus días contados en el Palacio de gobierno.

De persistir en su mandato, no sólo se pondría en grave riesgo la paz social y la seguridad de millones de venezolanos, sino que también se agravaría aún más la mayor crisis política y económica que padece el bravo pueblo caribeño.

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