Cambiando la Historia

27 Mayo   350   Opinión   Juan Carlos Pérez
Columnista Diario El Centro Juan Carlos Pérez
Juan Carlos Pérez

Licenciado en Historia. Egresado de Derecho.

Si la intención de los 10 Consejeros del Consejo Nacional de Educación era hacer o cambiar la Historia, al parecer su empeño está dando resultado. Sólo que, precisamente la Historia nos enseña que no todo cambio es positivo. Y la aberración que han perpetrado lo demuestra de manera evidente.


Es que suprimir la obligatoriedad de la asignatura de Historia (y Geografía) precisamente cuando los jóvenes están más cerca de su vida adulta y de lograr la madurez y capacidad de reflexión que se requiere para analizar los procesos históricos es un error. A menos que se haya hecho adrede, lo cual sería un desatino. Una de las argumentaciones con que se ha pretendido defender esta reforma sostiene que la asignatura no ha desaparecido, sino que, solamente, se ha transformado en opcional. Como si la gente no requiriera saber si Coihaique está en el Norte o en el Sur o por qué Bolivia nos demanda una salida al mar. La Historia nunca es opcional y olvidarla se paga caro.


Por otra parte, esta reforma casi en grado de consumación, hace elegir a los alumnos entre Religión, Arte, Historia o Educación Física, permitiéndoles tomar sólo una opción, como si los adolescentes chilenos debieran ser unidimensionales. ¿Cuál será el criterio (más bien descriterio) que fundamenta esta decisión? ¿Por qué razón no se permite a un joven tomar clases de Religión, si efectivamente él siente la necesidad de hacerlo y, al mismo tiempo, seguir clases de Arte? ¿Es que, acaso, se estima que religión y arte son una dicotomía insuperable? O Historia y Arte, disciplina que estudiadas en conjunto se enriquecen de manera ostensible. Y hacer de la Educación Física una asignatura opcional y con sólo dos horas a la semana en un país con el nivel de obesidad infantil y juvenil que padecemos es, por sí mismo, un atentado a la salud pública.


Y si bien es sólo un nombre, llamar “Ciencias para la ciudadanía” a la nueva asignatura en que se encierra Biología, Química y Física suena un poco pedante y despectivo. Algo así como “Chemistry for dummies”, Física para tontos o esos libros que prometen todo lo que hay que saber en 100 páginas.


Observo con profunda desazón cómo, nuevamente, se adopta una decisión que profundizará la brecha entre la Educación Pública y la Privada, así como entre la ofrecida en Santiago y Regiones. ¿Es que no se han dado cuenta que el Liceo de Taltal, de Chanco o de Carahue, tendrán serias dificultades para encontrar docentes que impartan competentemente una asignatura electiva de “Geometría 3D”, “Estética”, o “Diseño y Arquitectura”? Mientras, un establecimiento privado de Santiago, probablemente lo conseguirá fácilmente y podrá financiarlo, los Establecimientos pequeños, de localidades apartadas, no lo lograrán. Y, entonces, se pedirá a los docentes que queden disponibles, que dicten esas y otras asignaturas para las que están escasamente preparados, en perjuicio de los jóvenes más carenciados.


No deja de ser irónico que se haya informado de esta decisión próximo al fin de semana en que se celebra el Día del Patrimonio. Se invita a la ciudadanía a visitar inmuebles históricos y, al mismo tiempo, se suprime la obligatoriedad de la asignatura cuya enseñanza permitiría apreciar de mejor forma esos valiosos lugares.