Centros Comerciales, llevando desarrollo a las regiones

11 Mayo   419   Opinión   Katia Trusich
Columnista Diario El Centro
Katia Trusich

Presidenta de la Cámara Centros Comerciales y directora de empresas

Hace algunas semanas, finalmente, se dio luz verde a la construcción de un nuevo centro comercial en Linares, obra que significa una inversión de 50 millones de dólares y que estará en funcionamiento el 2020. Se trata de una buena noticia, al igual que la reciente inauguración de un centro comercial en La Calera y la instalación en 2017 de un recinto de gran escala en Arica.
Un proyecto de la envergadura de un centro comercial genera trabajo, en todas sus etapas; impacta la economía regional, revitaliza el comercio local y democratiza el consumo; abre oportunidades a la comunidad de acceder a nuevos bienes y servicios, a la entretención, a la cultura; mejora el turismo y crea un espacio de encuentro social, entre otros beneficios.
Todos estos atributos han provocado que estos recintos sean los lugares más concurridos de Chile, con 757 millones de visitas al año, cifra que registran los 164 establecimientos distribuidos en todo el país, de las empresas asociadas a la Cámara de Centros Comerciales.
En muchos lugares de Chile, la llegada de los centros comerciales ha significado mejoras en la calidad de vida de sus habitantes, un avance hacia el desarrollo y en acercar el mundo urbano y moderno a territorios donde al Estado le cuesta más llegar.
Y pese a la supuesta amenaza del comercio electrónico, hay 21 proyectos de nuevos centros comerciales en desarrollo, con inversiones que superan los US$2.000.000 millones de aquí al 2020. Estos datos demuestran el crecimiento de la industria, su aporte significativo a la inversión y desarrollo económico del país; además de desmitificar la “invasión” del e-commerce. La evidencia y las cifras indican que el comercio electrónico es complementario al físico, porque ni en Estados Unidos las ventas por internet superan el 10 % (representan el 9%, según Euromonitor 2018). Avanza rápido, pero este comercio tiene un buen camino por recorrer y no podrá reemplazar el lugar de encuentro en el que se han convertido los centros comerciales.
Por todo lo anterior, es necesario seguir avanzando en la línea planteada por el gobierno para que los tiempos de inversión y las condiciones de la “permisología” sean conocidas, no traben planes de inversión y otorguen la certeza jurídica necesaria para desarrollar centros comerciales que impactan positivamente a comunidades y territorios.
Se hace indispensable también insistir en la necesidad de modernizar el Estado, en la posibilidad que el Comité Pro Inversión y la Comisión Nacional de Productividad del Ministerio de Economía, puedan tener más atribuciones para evaluar y proponer cambios a regulaciones que requieren revisión. Además de, tal como ha planteado SOFOFA, contar con un mecanismo de participación ciudadana temprana, validado y eficiente. Porque son las comunidades las que reciben desarrollo a través de la llegada de los centros comerciales, en La Calera, Arica, Linares y en muchos más lugares de Chile.