Chilenos en niveles extremos de sobreendeudamiento

08 Mayo   370   Opinión   Ricardo Ibáñez
Columnista Diario El Centro
Ricardo Ibáñez

Abogado y socio defensadeudores.cl

Abril deja preocupantes señales respecto al nivel de morosidad de los chilenos. Según las últimas cifras del Banco Central, el endeudamiento de los hogares sigue aumentando y alcanzó un máximo histórico de 73,3%.


¿Qué significa esto? que las familias chilenas de cada $ 100.000 de ingresos que reciben, $ 73.300 los destinan a pagar sus deudas, lo que da cuenta de una realidad dramática: los chilenos estamos completamente endeudados.


En la Región del Maule hay 250.706 personas que mantienen a lo menos una deuda mayor a 90 días y la región presenta una mora promedio de $ 1.471.798, ocupando el noveno lugar en el ranking nacional.
Para llegar a fin de mes los hogares están utilizando tarjetas de crédito, líneas de crédito, avances en efectivo y las deudas del retail. La gente se está “encalillando” para vivir, pero no a través de endeudamiento de largo plazo, sino de corto plazo, lo que es aún peor.


También preocupa la caída de la tasa de ahorro de los hogares producto de un aumento del consumo que supera al crecimiento de los ingresos, lo que refleja que las familias están cubriendo este mayor gasto endeudándose y no con ingresos propios.


Esto afecta además la capacidad de financiamiento que tienen las personas. Al tener mayores dificultades para pagar sus deudas, producto del alto endeudamiento, las personas se convierten en un sujeto de crédito más riesgoso para la banca, lo que redunda en créditos con mayores tasas de interés o, derechamente, en la desbancarización.


El problema es que de todos modos las familias requieren tomar financiamiento para pagar sus gastos, producto de lo cual se ven obligadas a recurrir a préstamos informales, los cuales efectivamente están aumentando y son mucho más caros.


Es por esto que es importante que se reactive el proyecto de Ley de Deuda Consolidada que hoy está en el Congreso y que fijará límites a la capacidad de endeudamiento de los chilenos. Además, ante la escasa educación financiera, el llamado es a la cautela de los acreedores a la hora de entregar créditos.