China: la casa por la ventana

06 Octubre a las 09:00   329   Opinión   Abraham Santibáñez
Columnista Diario El Centro Abraham Santibáñez
Abraham Santibáñez

Secretario General Instituto de Chile

A mediados del siglo pasado, de vuelta de un viaje por la Unión Soviética, la periodista Lenka Franulic nos comentó en clase sus impresiones de ese mundo lejano, al otro lado de la Cortina de Hierro. Aunque no había estado en China, nos sorprendió con una arista novedosa: según le habían dicho -medio en broma, medio en serio- cuando piensan en el futuro “los optimistas creen que hay que estudiar ruso; los pesimistas, en cambio, estudian chino”.


No era la visión predominante. En esos años, los soviéticos deslumbraban al mundo con sus hazañas espaciales, desde la perra Laika al intrépido Yuri Gagarin. Estados Unidos luchaba por mantener el impulso que había tenido su economía tras la segunda guerra mundial, y China… Bueno, ¿qué se podía esperar de China, un retrasado país rural, donde apenas unos años antes, en 1949, se había instalado el Partido Comunista en el poder.


Ya sabemos lo que pasó desde entonces: Estados Unidos se convirtió en superpotencia y la URSS ya no existe, reemplazada y superada por China. Nada de eso era previsible al comenzar la década de los 60, desbordante de entusiasmo revolucionario en todas partes.
Hoy día, la mirada de Lenka nos parece profética. Así quedó en evidencia con ocasión de los festejos con que China Popular acaba de celebrar sus 70 años de vida como tal, sin contar los milenios transcurridos desde que hay registro. “Lo que Inglaterra o Estados Unidos hicieron en 200 años, escribió el ex embajador en Beijing, periodista Fernando Reyes Matta, China lo ha hecho en tres décadas”. La estimación -que figura en su libro “China, innovación y tradición”- se basa en que el verdadero despegue no se inició en 1949, sino más tarde, después de no pocas frustraciones.


Ahora, en cambio, el Presidente Xi Jinping -el hombre más poderoso desde Mao Zedong (Mao Tse tung en la grafía anterior al pinyin)- no vaciló en tirar la casa por la ventana. China es una superpotencia y siente que debe celebrar en grande, Por lo demás, como destacó el comentarista Ian Johnson en The New York Times, esta vez la fiesta desbordó los límites tradicionales y devino en un alegre festejo popular.
La agencia oficial de noticias, Xinhua, informó que “decenas de miles de personas que cantaban, bailaban y gritaban consignas, mientras los fuegos artificiales iluminaban el centro de Beijing, convirtieron el corazón de la capital en un mar de celebración”. Al día siguiente se completó el despliegue con un impresionante desfile militar en que se combinaron la precisión del paso de las tropas y el poderío de las modernas armas.


¿Qué celebraban?
Fundamentalmente, el “gran salto adelante” de su país, como fue bautizada una fracasada política anterior. La economía china es actualmente la segunda en el mundo y el ingreso nacional bruto subió 175 veces desde 1949 hasta llegar a diez mil dólares per cápita. La expectativa de vida de los chinos más que se duplicó de 35 a 77 años.


¿Cuál es la lección para Chile?
El ex embajador Reyes Matta planteó, a propósito de este aniversario, que ahora Chile debe mirar hacia el futuro, cuando “la llamada nueva China” cumpla cien años. Su pregunta es ¿cuál será nuestra vinculación en las próximas décadas?


Es un gran tema. Y tiene que ver no solo con temas económicos sino también, creo yo, con los Derechos Humanos, aquí y -sobre todo- allá.