Choque de culturas: qué viva el deporte

21 Junio 2018   866   Opinión   Ervin Castillo A.
Columnista Diario El Centro Ervin Castillo A.
Ervin Castillo A.

Fundación Talca

Comenzó la fiesta. Ya enrolados en la segunda fecha de cada uno de los 8 grupos, el choque de civilizaciones y culturas que cada 4 años acontece en el mundo, se ha ido desatando con particular elocuencia. 

Es cierto, aún falta gran parte del Mundial, y las mejores rondas están por venir, ahí cuando las selecciones tengan que eliminarse en el formato a muerte desde los octavos de final, pero, ya hemos visto y conocido situaciones que explican el por qué futboleros y no futboleros, mujeres y hombres, jóvenes y adultos, se ven seducidos por la fiesta del fútbol.
Algunos dirán que es debido al relevante nivel organizativo y de infraestructura de la nación anfitriona, otros, por la concitación en un mismo evento de las mayores estrellas del orbe, y otros como quien escribe, porque el Mundial permite adentrarnos en la idiosincrasia de culturas tan distintas como diversas, culturas que habitualmente no se encuentran, y se desprecian de antemano si es que vienen de occidente u oriente.
El Mundial de fútbol permite como fiesta masiva, reconocernos unos a otros, con nuestras distintas capacidades y anhelos, con las sensibilidades diferentes que distinguen a cada segmento de la población, pero que al mismo tiempo, nos invitan a respetarnos, a valorar la libertad, y a amar un poco más a nuestro prójimo.
Los leones de Teranga de Senegal, los faraones egipcios, el entusiasmo de la afición lusa, la pasión de los trasandinos para vivir el fútbol, la alegría de los cariocas, la elegancia británica, los relojitos suizos, el sabor tico, o la sobriedad de las selecciones escandinavas, tienen muchas más cosas en común de lo que habitualmente uno pueda llegar a creer.
Aquí no importan las diferencias en el ingreso per cápita, en el flujo económico de los países, o las coyunturas políticas de cada gobierno. Rueda el balón, y ruedan nuestras legítimas y sanas diferencias. Qué viva la libertad, qué viva el fútbol, qué viva Rusia 2018.