Lunes, 15 de Julio de 2019

Opinión

Ciudadanos responsables

Abraham Santibáñez

Secretario General Instituto de Chile

El suicidio de un ministro de la Corte de Apelaciones de Rancagua al cual se le había abierto un “cuaderno de remoción”, ha puesto una nota dramática en una ya larga serie de denuncias e investigaciones. La pregunta es cómo se deben enfrentar -no solo en la vida de personas públicas- este tipo de acusaciones. Aunque haya un efecto lamentable y doloroso, la sociedad necesita que se indaguen todas las denuncias serias y bien respaldadas.
El periodismo debe cumplir su papel. Un caso reciente es el de los privilegios de los capellanes de las Fuerzas Armadas. No se les acusa de corruptos, pero salta a la vista el escandaloso desequilibrio en sus rentas y lo que reciben habitualmente los religiosos.
En este análisis es indispensable, desde luego, separar situaciones.
Lo de los capellanes no es congruente con el mensaje evangélico y aunque obedezca a una tradición, debe ser revisado. Las acusaciones de corrupción, en cambio, implican delitos que no solo es necesario denunciar e investigar, sino que deben ser castigados.
Militares, carabineros y jueces requieren de la confianza de la ciudadanía para que puedan cumplir sus delicadas funcione. Lo mismo, obviamente, debemos hacer todos los ciudadanos, Pero quienes han sido elegidos por los votantes, o fueron ungidos por sus capacidades para ocupar cargos de alta responsabilidad, tienen una obligación mayor.
Conviene tener presente lo que recoge en detalle el artículo 19 de nuestra Constitución en su inciso segundo:
“En Chile no hay persona ni grupo privilegiados… Hombres y mujeres son iguales ante la ley. Ni la ley ni autoridad alguna podrán establecer diferencias arbitrarias”.
Esperemos que los procesos en curso y las denuncias que los han precedido, no borren estas verdades.

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