Martes, 24 de Abril de 2018
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Opinión

Comencemos el año confiando en Dios

SERGIO RODRIGUEZ VARELA

Consejo de Pastores.

Al llegar el término del año, me llama la atención como ciertas personalidades agradecen al año que termina todo lo bueno que les ha sucedido. No critico a quienes lo hacen, no obstante, el periodo de un año es simplemente un tiempo que hemos vivido, ahora, lo que nos haya ocurrido, las vivencias que hemos experimentados, sean buenas o malas, no dependen de un año sino que estas están sujetas a las decisiones que cada uno haya adoptado para enfrentar cada situación que ha vivido. Si ante los escenarios que vivió durante este año no fue sabio(a) y ha tenido amargas consecuencias, como dije anteriormente (o a lo mejor fue lo contrario para usted y ha sido un año exitoso), los resultados obtenidos no dependieron del año, sino de sus decisiones.
Respecto a lo anterior y, ante un nuevo año que está por comenzar, es razonable que estemos esperanzados a que nos vaya bien en cada área de la vida. Sin embargo, y debido a que no conocemos lo que será mañana, cuan bueno es comenzar seguro y, para ello, es sabio depender de Dios todopoderoso. Dios en su palabra nos aconseja depositar nuestra confianza en él. Santiago 4:13-15 “¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello”.
La falta de certeza con respecto al futuro siempre ha estado en la mente del hombre. El proverbista nos dice: “No te jactes del día de mañana; porque no sabes ni lo que dará de sí el día de hoy” (Prov. 27:1). Como podemos ver, ni aun la propia existencia está asegurada. Jesús nos cuenta del rico insensato que hizo fortuna y planes para el futuro, pero se olvidó de que la vida puede terminar en cualquier momento (Lucas 12:16-21). Séneca por su parte decía: “¡Qué estúpido es hacer planes para la vida de uno, cuando ni siquiera el mañana se tiene bajo control!”.
La incertidumbre de la vida no debe conducirnos ni al miedo ni a la inactividad, sino a una total dependencia de Dios. El sabio Salomón nos dice: Pro 3:5 -7 “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal”. El sabio proverbista por su parte, nos lanza el desafío a fiarnos de Dios de todo corazón, lo que significa apoyarnos y confiar enteramente en él. Confiar con toda nuestra alma no es una mera abstracción, creencia o asentimiento emocional, sino que abarca la totalidad de nuestra personalidad: intelecto, emociones, conciencia, voluntad. Fiarse en Dios implica poner todo el corazón, en apoyarse y confiar en él, sin dudar ni vacilar.
Ciertamente para el hombre, no existe otro ser más confiable que Dios. Dios es fiel, nunca decepciona al que le busca, él nunca falla, ni se equivoca en lo que nos depara, pues él sabe cada necesidad que tenemos y nos concede aun lo que no buscamos (El cojo de nacimiento buscaba una moneda, más Cristo le dio la sanidad Hechos 3:1-10). Te invito a comenzar con él, no te decepcionará, por lo contario, te asombrará. Feliz 2018.

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