Cómo debiéramos enfocarnos en un nuevo año

30 Diciembre 2018   511   Opinión   SERGIO RODRIGUEZ VARELA
Columnista Diario El Centro SERGIO RODRIGUEZ VARELA
SERGIO RODRIGUEZ VARELA

Consejo de Pastores.

Al inicio de un nuevo año, cada persona y muy en especial un cristiano, debiera saber enfocarse y donde poner su mirada. Todos debiéramos saber que metas alcanzar, el no saberlo es igual a no saber hacia dónde vamos. Mi reflexión me hace recordar el caso de un anciano quien al subir al bus y al no encontrar su boleto cuando le fue requerido por el auxiliar y este al ver la situación del anciano, le dijo: “Caballero no se preocupe, confío en que usted tiene su boleto”, a lo que el anciano respondió: “mi problema no es en dónde está mi boleto, Sino que no sé adónde voy”.
El inicio de un nuevo año nos demanda nuevos desafíos, para lo cual es necesario no solo a estar preparados para enfrentarlos, sino tener una profunda convicción que se pueden alcanzar. Sin embargo, la vida en sí, nos depara grandes sorpresas y como tales nos causan daños que por lo general malogran lo propuesto y a veces nos hacen desistir de lo que hemos soñado. Contrario a ello, el apóstol Pablo en su carta a los Filipenses, quien a pesar de su angustiosa situación carcelaria en que se encontraba, nos dice: “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (3:12 – 14).
Las metas y los desafíos que nos imponemos o a que somos expuestos y antes la adversidad que nos depara la vida y muy en especial al comienzo de un nuevo año, nos puede llevar a reaccionar de dos maneras: 1) Enfrentar las situaciones, confiando plenamente que con la ayuda de Dios podemos lograrlo; o 2) Negarnos hacerlo o más bien esta decisión, es hacer abandono de lo que nos hemos propuesto. En otras palabras, los desafíos y metas no solo dependen de nuestra voluntad y convicción, sino como cristianos debemos tener una fe anclada en Cristo Jesús, la cual en los momentos difíciles nos ayudara a no ser derrotados. Por otro lado, al comenzar este nuevo año y al no saber que nos deparara, te insto a tener en memoria los escritos del apóstol, Él nos escribe desde la cárcel, es un cristiano que ha vivido naufragios, fue traicionado, abandonado por algunos de sus seguidores (Demás 2Tim. 4:10), apedreado, en peligro de muerte, menospreciado, etc., etc., pero no pensó ni menos abandonó los caminos del Señor, ni su servicio a Dios, muy por el contrario nos dice: “prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”.
En la vida existen miles de personas que han tenido grandes talentos y grandes sueños, pero no lograron alcanzarlos. ¿Cuál fue la causa de ello? La razón principal fue su falta perseverancia en su lucha, pero también hubo otros que cuya constancia los ha llevado a grandes conquistas. El Atleta Olímpico de Tanzania, Jhon Stephen en las Olimpiadas México 1968, quien no alcanzo el Pódium, sin embargo, alcanzo la fama, en el Km. 17 sufrió un accidente, lesionándose una rodilla y el hombro, no obstante, corrió hasta el final, no se retiró. Al ser interrogado porque lo había hecho, respondió: “Mis padres me enseñaron que si empiezas una carrera debes terminarla”. Que en este año que comienza, las adversidades no te detengan, confía en Dios y sigue hasta el final.