Jueves, 20 de Septiembre de 2018
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Opinión

Con urgencia necesitamos la integridad

SERGIO RODRIGUEZ VARELA

Consejo de Pastores.

Contrario a la integridad es la corrupción. En las últimas décadas y muy en especial en la que vivimos, con estupor hemos conocidos hechos de Corrupción a todo nivel y en todas las áreas de la sociedad, lo que no deja indiferente a nadie. Algunos opinan que esté mal “es más que un concepto abstracto, es un monstruo que afecta… (a una nación) en todos los niveles de su vida institucional, lesionando las finanzas públicas, la educación, la salud y la oportunidad de desarrollo y progreso de los pueblos”.
La corrupción es un mal muy antiguo y que con los años se ha acentuado más y más a interior de las sociedades. El libro del Levítico, que data unos 3.500 años atrás ya Dios nos advierte: “No hurtaréis, y no engañaréis ni mentiréis el uno al otro” (Levitico19:11). En él igualmente en Levítico 19:35-36, nos dice: “No hagáis injusticia en juicio, en medida de tierra, en peso ni en otra medida. Balanzas justas, pesas justas y medidas justas tendréis…” y en los diez mandamientos nos ordena a “no codiciarás los bienes ajenos” y sin titubear nos ordena “no robarás” (Éxodo 20: 15; 17). No obstante, el hombre ha hecho caso omiso de tal mandato de Dios.
Actualmente las sociedades del mundo están experimentado una grave crisis de valores, como alguien dijo “basta mirar la sociedad del siglo XXI de américa latina para darnos cuenta que la integridad es un valor en extinción” Si miramos el inicio de la década de los 90 y hasta nuestros días, importantes autoridades políticas no solo han sido despojadas de sus altos cargos, sino que han tenido que enfrentar a los tribunales justicia por diferentes irregularidades de financiamiento, desviación de fondos fiscales, y otro inclusive ha sido acusado de tener nexos con traficantes por lo que las autoridades de EE.UU., han solicitado su extradición de su país. Lo anterior no solo daña a la fe pública, sino que causan un grave daño a los procesos democráticos de las naciones.
Otro grave daño y que es de conocimiento público en nuestro país, es el daño que han causado malos elementos en la fe del cristianismo. Lo anterior como Pastor, me causa preocupación, ya que lo que se ha dañado es la fe pública y los contrarios al cristianismo se alegran. Como creyentes en Dios, sabemos que el único camino de Salvación es Cristo y él y su evangelio no son culpables de las malas acciones que algunos cometan. El sigue siendo Santo, Poderoso y Glorioso y con toda seguridad es lo que el mundo necesita para salir del hoyo de inmoralidad en que nos encontramos.
¿Por qué hemos llegado a esta bajeza moral? El Dr. Núñez de profesión médica y Pastor conferencista dice: que “La línea entre lo que es bueno o malo… comienza a verse (con el tiempo) más borrosa, es increíble como el ser humano para calificar como área gris lo que antes era claramente blanco o negro,… en la actualidad la palabra inmoralidad la mayoría de los diccionarios la define como una “Violación a las normas que la sociedad acepta como buenas y válidas”, Sin embargo un diccionario del 1820 define como inmoralidad “cualquier hecho o practica contrario a los mandatos de Dios”. En la actualidad nos urge la integridad de todos los que ejercen liderazgo, cualquiera sea el área en donde se desempeñen, de lo contrario este mal seguirá como un cáncer hasta matar a toda la sociedad. Dios nos ayude.

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