Congreso PS

20 Diciembre 2018   1322   Opinión   Jorge Navarrete Bustamante
Columnista Diario El Centro Jorge Navarrete Bustamante
Jorge Navarrete Bustamante

Académico U. de Talca

Los Congresos partidarios suelen ser muy importantes pues en ellos se trazan lineamientos de mediano y largo plazo a implementar en los ámbitos de la sociedad, la economía, la cultura y la política.
En Talca se realizó el domingo pasado la etapa local, al igual que en la mayoría de las comunas del país.
En una de las comisiones se produjo un interesante debate sobre las determinantes del futuro entre las que se destacó la revolución científico técnica y la educación; y su impacto en el mercado laboral.
Es que las tecnologías disruptivas prometen revolucionar el mundo y no deja de crecer, por ejemplo, big data, blockchain, Internet de las cosas, cloud, virtualización... que alteran el mercado laboral agitando la búsqueda de perfiles digitales capaces de poner en práctica toda esa técnica.
Así, se coincidió que nos encontramos en un momento tan cambiante como incierto. Y también con una paradoja: por un lado, hay unas tasas de desempleo que amenazan y, por otro, muchos perfiles de trabajo no se están cubriendo.
A tal incertidumbre hay que sumarle la confusión que generan esos puestos de trabajo novedosos a identificar. ¿Qué hace exactamente un product manager, un desarrollador de backend o un científico de datos? ¿Y qué hay que estudiar para ocupar esas posiciones? Ellos detectan un problema. En general, la gente no sabe qué perfiles se están demandando, qué conocimientos hacen falta para cada perfil y dónde encontrar la formación necesaria que requieren de prevenir impulsando nuevas políticas públicas. Premunidas de plataformas que conecten empleo, una nueva herramienta de inteligencia artificial que rastrea en tiempo real los perfiles digitales más demandados en Chile y establece itinerarios formativos personalizados para cada uno de ellos.
Coincidíamos que la tecnología es una herramienta que habilita, pero las personas son el núcleo que transforma… por ello el Estado debe acercar a los chilenos y chilenas a la realidad del mundo laboral para ayudarles a decidir qué estudiar.
En el actual paradigma del mercado laboral, ya se está demostrando que la tecnología no está destruyendo empleo, está sustituyendo perfiles: transforma algunos empleos y negocios, obliga a las personas a reinventarse. Se dice que vamos a acabar nuestra vida profesional habiendo realizado entre seis y ocho profesiones (que no trabajos) diferentes. El concepto de renovarse o morir ya no existe. El contexto nos obliga a renovarse o renovarse.
El desafío de la educación pública, es entonces, poder definir metodologías de aprendizaje lo suficientemente sólida para que se le puedan ir añadiendo las necesidades más novedosas y más disruptivas que vayan saliendo, considerando que las personas son totalmente diferentes, con distintos ritmos de aprendizaje y que necesitan una personalización de la educación. Así, hay ya muchas iniciativas, start-upsy, emprendedores que están apostando por la inteligencia artificial como una herramienta para conseguir esa personalización.
Son reflexiones en un congreso del PS…