Conociendo a Dios para hacer su voluntad (2da. Parte)

18 Agosto   664   Opinión   SERGIO RODRIGUEZ VARELA
Columnista Diario El Centro SERGIO RODRIGUEZ VARELA
SERGIO RODRIGUEZ VARELA

Consejo de Pastores.

En cierta oportunidad le pregunte a una persona ¿Conoce a fulano? Me respondió si le conozco, ¿entonces Ud., me podría dar algunos detalles del cómo es su persona? Mi interlocutor, me responde, eso no puedo hacerlo ya que solo le he visto en algunas oportunidades. Esa situación es muy común entre los seres humanos y muy en especial en una mayoría de personas que asiste a una congregación cristiana, creen conocer a Dios, no obstante, el desconocimiento es abismante. Lo anterior explica la equivocada praxis de muchos los cuales por su comportamiento dejan mucho que desear.


El no conocer a Dios el cual es un ser Santo, tres veces Santo y que demanda Santidad de todos aquellos que dicen seguirle (1Pedro 1:16), puede llevar a una persona a cometer actos abominables como idolatría, o deleznables con los cuales más que honrar a Dios y su evangelio, lo denigran, así los identifica el apóstol Pablo (Tito 1:16). La falta de conocimiento en muchos, les vuelve presa fácil de falsos maestros y sus erradas doctrinas, ellos se han infiltrado al interior de las congregaciones, ejemplo de ello, el llamado de Cristo al ángel de la Iglesia de “Pergamo” (que tienes ahí a los que retienen la doctrina… Apoc. 2:14-15). En la actualidad como dice Carballosa, el moderno Baalaismo como el Nicolaismo están operando en muchas congregaciones, debo agregar las seducciones de Jetzabel. Dios a través del profeta Isaías enuncia una de las razones del fracaso de Israel: “Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento; y su gloria pereció de hambre y su multitud se secó de sed” (Isaías 5:13).
La gran lucha de todos los seres humanos y muy en especial, es entender lo que es la Santidad. La santidad no es lo que muchos creen, enajenarse del mundo y vivir en un monasterio, Pablo en su llamado a los corintios les dice: “No se junten con los fornicarios, ni con los avarientos, ni con los ladrones, ni con los idolatras, ni los maldicientes. No, de los que están en el mundo, a ellos debemos llevarles el evangelio. La prohibición es, con aquellos que se dicen cristianos, que están a interior de las congregaciones y que tienen tales erradas costumbres, con los tales ni aun comáis (1ra. Corintios 5:9-11). No olvidemos, que somos la Luz del mundo y debemos alumbrar a todo aquellos que no conocen a Dios.


Otras de las razones del porque debemos esforzarnos en vivir en Santidad, es porque la santidad, es consecuencia de una verdadera fe en Dios. Sin Santidad nadie vera al Señor (no hay comunión, Hebreos 12:14). El esforzarse para vivir en santidad, es simplemente apartarse de todo aquello que no agrada a Dios; es alejarse de todo aquello que no me edifica ni ayuda a la espiritualidad; es evadir decididamente todo aquello que representa un peligro para mi vida cristiana y mi comunión con Dios. El vivir en santidad, es obedecer los mandamiento, decretos y estatutos de Dios (Deuteronomio 6:1-25).
Debemos tener presente lo que nuestro Señor dijo acerca del Espíritu Santo, “…el mundo, no le puede recibir, no le ve ni le conoce, pero vosotros (los verdaderos creyentes) le conoceréis, por que estará con vosotros y en vosotros” (Jn. 14:17). A la vez Pablo nos dice: sois templos y morada de Espíritu Santo (1ra. Corintios 6:19). Mis estimados, no digo que Dios los abandonara, pero Él, no habita en donde no hay santidad. Amén.