Contradicciones inadmisibles

05 Abril 2018   1111   Opinión   Ervin Castillo A.
Columnista Diario El Centro Ervin Castillo A.
Ervin Castillo A.

Fundación Talca

Sabemos que el poder es de esas cosas de la vida que muestra a las personas en la peor de sus expresiones, en la peor de sus caras. El poder, a muchos, los denota tal cual son, con una frivolidad que a muchos hacer caer de espanto.
En política, como decía el historiador británico Lord Acton, sabemos que “el poder corrompe y el poder absoluto corrompe de forma absoluta”.
En la vida pública, lamentablemente, muchas veces el anhelo de figurar como el garante de determinada buena noticia, hace nublar el juicio humano y político de los de la vereda del frente, de aquellos que no están a cargo del poder en el gobierno de turno.
Algo así, digamos, es lo que hemos visto por parte de ciertas fuerzas de la oposición, ante el llamado y convocatoria del Presidente Sebastián Piñera en relación a la Comisión Nacional por la Infancia, instancia que busca hacerse cargo, con el liderazgo desde el Ejecutivo, de una cuestión central: dar protección, dignidad y restablecimiento de sus derechos a los niños y jóvenes vulnerables del Sename, y de todos aquellos que siendo inocentes, han debido pagar las consecuencias de las malas políticas públicas en la materia, y el desinterés de muchos por situarlos a éstos, como prioridad de la actividad política.
Y es que como el propio Mandatario ha dicho, qué otra prioridad más importante puede tener un gobierno, que no sea el de garantizar condiciones de dignidad y justicia para los más pequeños de nuestro país, los que para construir su futuro, necesitan de condiciones diametralmente distintas a las que han tenido que enfrentar hasta hoy.
Por una parte, destacar a las fuerzas de la Nueva Mayoría que sí optaron por sumarse, como también a 2 parlamentarios del Frente Amplio que así lo hicieron. Por contraparte, resulta humanamente inexplicable la posición tomada por dirigentes del otrora gobierno o de otros parlamentarios frenteamplistas, quienes se negaron a participar por el supuesto desmedro que se le hace con la creación de esta comisión al rol del parlamento.
Inaudito, por muchas cosas, entre otras, porque junto con desconocer la capacidad de gestión y ejecución que debe adoptar el gobierno en esta materia, viene a protagonizar una profunda incoherencia con ese discurso repetido por años, en donde se intentaba decir que el Congreso no era una institución con la legitimidad necesaria para liderar las transformaciones sociales y políticas que el país requería.
Claro, hoy como minoría política en Chile, sectores de la izquierda optan por legitimar todas las acciones desde el Congreso, y con ello torpedear al ejecutivo.
Lo que algunos sectores no han entendido es que lo que el país se juega en materia de revertir la crisis del Sename y del sistema de protección a la infancia es demasiado relevante como para quedarse anclado en mezquindades, que solo enturbian un ambiente que debe sanearse cuanto antes. El llamado no es otro que a colaborar y hacerse parte, como lo ha expresado con fuerza el Presidente Piñera, porque cada día que pasa es un día más de postergaciones.
El desafío en este ámbito, trasciende las viejas rencillas y contiendas políticas, y supone evaluar al sistema político chileno en su espectro mismo. ¿Estamos preparados para ello? Debemos apostar a que sí estamos preparados, porque los niños, los más desvalidos, no pueden esperar.
(*) Egresado de Derecho
Universidad de Talca