¿Crisis de la prisión preventiva, vuelta a lo clásico?

13 Marzo 2018   1076   Opinión   José Luis Craig Meneses
Columnista Diario El Centro
José Luis Craig Meneses

Abogado, Magister en Criminología y Justicia Penal Defensor Regional de Maule.

Ya son varias las fuentes que al analizar la situación carcelaria en Chile llegan a la misma conclusión: es necesario cambiar la forma en que se está tratando la privación de libertad durante el proceso en nuestro país.
En efecto, a las voces tradicionales del Instituto Nacional de Derecho Humanos (INDH) y de la Defensoría Penal Pública, se suman organismos internacionales como la Centro de Estudios de Justicia de las Américas (CEJA), el Poder Judicial, a través de su máxima autoridad al inicio del año judicial, e incluso el recién estrenado Ministro de Justicia, Hernán Larraín.
Para todos ellos es patente que se debe poner freno a las iniciativas legales que hicieron que entraran, sin filtros, demasiada cantidad de gente a la cárcel, en calidad de imputados en prisión preventiva, haciendo que los jueces perdieran gran parte de sus facultades al respecto, y generando vergonzosos números que son entregados por la Defensoría Penal Pública cada año y que hablan que muchos de ellos luego, al finalizar sus procesos, son puestos en libertad, sin condena alguna.
Volver a la naturaleza cautelar y extrema de esta medida de privación temporal de libertad es lo que se necesita.
Volver a fijar tiempos máximos de duración, señalar delitos que no serán jamás objeto de prisión preventiva; volver a dejar espacios de criterio para los jueces a la hora de resolver es lo que ya vienen recomendando los entendidos en la materia, además de mejorar los controles para que medidas menos invasivas puedan aplicarse a la generalidad de los delitos en vez de recurrir, casi por defecto, a la privación de libertad.
Lo tragicómico de ello, es que de concretarse estas reformas, estaríamos volviendo al origen, desandaremos el camino recorrido, esto es volveremos a la letra inicial que tenía nuestro original Código Procesal Penal, que no por nada fue concebido por los expertos de esa manera, - garantista dirán algunos – coherente con la manera de entender las cautelares personales y en directa relación con el principio que todo ordenamiento penal debe honrar, cual es la Presunción de Inocencia.
Lo bueno es que, vuelta a vuelta, nuestros gobernantes se dan cuenta de aquello y parece que retomaremos el camino correcto.