Cumbre sobre Cambio Climático: las regiones también cuentan

17 Abril   685   Opinión   Jorge Brito Obreque
Columnista Diario El Centro Jorge Brito Obreque
Jorge Brito Obreque

Junta de Adelanto del Maule

El próximo mes de diciembre nuestro país albergará el desarrollo de la Cumbre sobre Cambio Climático “COP25”, evento que espera contar con una asistencia de más de 20 mil personas de todas partes del mundo, quienes discutirán sobre las acciones a realizar para afrontar este fenómeno medioambiental y de vital importancia para la sobrevivencia de la especie humana. Un importante hito que posiciona a Chile como un referente mundial frente al cambio climático, en el cual se esperan concretar compromisos más estrictos y ambiciosos, los cuales entiendan la necesidad de gestar quehaceres para proteger el planeta. Los ojos de los habitantes del planeta estarán puestos en Chile para esta oportunidad y las expectativas son grandes respecto a los resultados que arroje dicha cumbre.
Junto con la relevancia de organizar un evento de esta envergadura en el corto plazo, los temas y los contenidos a abordar son lo más importante, ya que graficarán los compromisos de cada nación y organización respecto al cuidado y protección del medio ambiente, con el fin de afrontar de una manera responsable las causas y consecuencias del cambio climático.
Es en este contexto que Chile se transformará en un líder frente a las negociaciones internacionales por las acciones climáticas. Considerando que el evento está convocado en la región metropolitana. Nos preguntamos ¿cuál es el rol de las regiones, en este proceso?, ¿deberíamos conformarnos en ver por las noticias el desarrollo del evento? Creo importante entregarles un rol a las regiones, para que puedan ser actores activos en este hito mundial, para poder reflexionar sobre el impacto de este fenómeno en la cotidianidad de cada zona, ya sea en la productividad, economía, clima, recursos hídricos, avance de la desertificación, entre otros. El llamado es a participar activamente en reflexionar sobre los grandes temas a tratar, y llevarlos a las organizaciones comunitarias, como las juntas de vecinos, clubes de adultos mayores, grupos ecológicos, etc.
De esta forma se espera que las regiones no sean sólo espectadores, sino generadores de procesos de diálogos y meditación desde las bases para crear conciencia de la magnitud del problema, para así gestar de manera activa los mecanismos que permitan fortalecer la elaboración e implementación de planes y/o acciones en materia del cambio climático, según las necesidades de cada región.