Curso de probidad

08 Abril 2018   1187   Opinión   Horacio Hernández Anguita
Columnista Diario El Centro
Horacio Hernández Anguita

Villa Cultural Huilquilemu de la UCM

Esta semana los maulinos tuvimos la noticia que el Tribunal del Juzgado de Garantía de Talca, acogió la salida alternativa para Juan Castro, Juan Díaz, alcalde de la ciudad del trueno y Juan Valdebenito, consejero regional, además de Christian Tizza, Gerente de CTS, investigados por cohecho. El caso es que el Ministerio Público procuró la salida alternativa, dado que los delitos imputados estarían al límite de la prescripción. Además, las penas son ridículas si fueran declarados culpables. Los delitos de “cuello y corbata” en Chile, no contemplan penas de reclusión.
Así, pues, con la salida alternativa, las partes “acuerdan”. ¿Qué? Que los inculpados tendrían que pagar 25 millones a la comuna de Talca; igual monto habría que aportar al hogar El Buen Samaritano de Molina. Asimismo, deberían firmar mensualmente entre 6 meses a 2 años ante la Fiscalía. Por último, se les exigiría un curso curioso. ¿Cuál? Un “curso de probidad”.
No sabemos aún cómo seguirá el litigio. La situación es incómoda para los inculpados. La salida alternativa es una forma de librarse de enredos mayores. Pero de los hechos conviene hacer algunas reflexiones.
Por desgracia nuestra legislación es muy laxa para sancionar los delitos económicos o financieros. Vemos, por ejemplo, cómo en las calles se persigue con rigor al comerciante ambulante. Hay de todo, es cierto. Pero, la persecución y sanción no es menor. Ante el delito de un “mechero” en un supermercado, los guardias del mismo, coordinados con la policía, logran perseguir al delincuente, detenerlo y llevarlo a tribunales. Incluso, hasta el ladrón de gallinas…
Pero los delitos de “cuello y corbata” son de personas cuyas acciones deliberadas se realizan bajo la protección de una situación de privilegio, para apropiarse tanto de bienes fiscales como privados, en beneficio propio. En tales casos, la ley castiga mínimamente... ¿Acaso los estará protegiendo?
Algo de eso queda de manifiesto con esta posible “salida alternativa”, que se propone. Desde luego, habría reconocimiento del delito –así lo supongo-, y la reparación a la comunidad local, por medio de los montos indicados, tanto al municipio dañado, como a una obra de beneficencia en post de enfermos pobres.
No obstante, llama la atención en la eventual salida alternativa, el curso de “probidad”, esto es, de honradez, porque eso significa probidad. Ahora bien: ¿La probidad u honradez pueden adquirirse en un curso? Porque se trata de una actitud o hábito adquirido, una forma de vida. No solo es “conocer” lo honesto y deshonesto. Sino que es saber hacer el bien, lo correcto e íntegro. Por eso, si el curso es práctico, no podemos sino desear que tenga buenos resultados…