De Intendente a Gobernador Regional

25 Abril 2018   984   Opinión   Ignacio Cárdenas Squella
Columnista Diario El Centro Ignacio Cárdenas Squella
Ignacio Cárdenas Squella

Periodista

Nuestro Intendente está en el período final hasta que el 2020 ese cargo sea de elección popular. Creo que cada Intendente debe querer que su gestión sea exitosa y ojalá recordada por mucho tiempo. Ciertamente hoy el cargo, de confianza del gobierno de turno, es de mucha inestabilidad ya que hay que “manejarse” de manera tal que los avatares de la política y los deseos de los parlamentarios oficialistas no entren en contradicción con las pretensiones de la autoridad local y la obsecuencia que esperan (si no exigen) los honorables.
Nada fácil tarea. Por lo mismo, resulta un desafío no menor intentar “pasar a la historia” con ideas propias aunque éstas sean de mucho beneplácito para la comunidad maulina. Sin embargo, lo peor es dejarse arrastrar por el temor y no querer romper huevos. Por lo menos en nuestra capital regional hay muchas aspiraciones de la ciudadanía que se pudieran implementar con el aplauso de todos.
Una de esas esperanzas es poder terminar con los tacos que cada día nos agobian más y para tal cosa hay que de una vez por todas habilitar las conexiones oriente/poniente por tantos, tantos años en proyecto. Ojalá se pudiera ir todavía más lejos y pensar en un sistema de tranvía que recorra la ciudad desde Las Rastras hasta el mismísimo Maule (que es hoy por hoy un gran dormitorio de Talca) capturando la multitud de personas que viven en ese trayecto.
Ni pensar en el efecto que eso tendría en desahogar la capital de los colectivos que verdaderamente la inundan de manera descontrolada. Cómo quisiéramos que finalmente se logre consenso en cuanto a qué hacer con el Mercado y Las Concentradas, dos lunares que junto con afear el paisaje, pueden ser objeto de proyectos que revitalicen el centro cívico además de contar con los servicios que debieran entregar.
Así como hay que celebrar la iniciativa del municipio para reubicar a una muy importante parte del comercio ambulante, también clama al cielo poder establecer normativas que impidan o les resulte muy oneroso a los propietarios de los sitios eriazos en pleno centro para mantenerlos sin proyecto ninguno; ello ofende, contamina visualmente y no lo justifica la especulación inmobiliaria que se pretende.
Otra onírica pretensión es corregir un extraño orden urbanístico que ha logrado que Talca se haya desarrollado de espaldas al río que la cruza. Propender, por lo tanto, hacia lograr la factibilización sanitaria de los terrenos al otro lado del puente y potenciar proyectos inmobiliarios adecuados que adornen los tristes cerros actuales, sería realmente un aporte a la belleza de nuestra capital, permitiendo, además, que muchos sectores medios de la población puedan tener sus viviendas más cercanas al centro o no tan alejadas como lo es hoy.
En fin, soñar es gratis, pero lograr hacer realidad los sueños puede ser la medalla de honor para que nuestro gobierno regional pase al libro de la fama y no el pronto olvido. Más fácil, por cierto, será cuando sea elegido popularmente el nuevo Gobernador Regional y su Consejo, ya que ni el gobierno de turno ni el poder de los parlamentarios locales puedan deponer a una autoridad que será “poseedor” de muchos más votantes que los que logra un senador.