Viernes, 20 de Julio de 2018
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Opinión

Decisión PS

Jorge Navarrete

Académico U. de Talca

La pasada Conferencia de Programa y Organización del Partido Socialista (PS) fue principalmente de programa.
Predominó un debate y críticas al modelo neoliberal, y se lo definió como el antagonista principal de esta etapa; enfocándose en un nuevo sistema previsional solidario y de reparto, el fin del sistema de AFP; en impulsar la nacionalización de recursos naturales y la creación de una empresa estatal del litio; apoyar la negociación ramal y la titularidad sindical; y en respaldar la propuesta de nueva Constitución Política vía Asamblea Constituyente.
Ciertamente, lo más noticioso fue, sin duda, la inclusión de la definición de “feminismo socialista” en la declaración de principios del PS; y votos avanzados en materia de diversidad y disidencia sexual, y pueblos originarios.
¿Viró a la izquierda el PS?
Se percibió un cambio hacia una identidad programática con más referencias a las raíces históricas del socialismo chileno y a los procesos de reflexión crítica que vive la izquierda global como prolegómeno del próximo Congreso General del PS.
Ciertamente, ello habrá que complementarlo oportunamente con otros temas más orgánicos y políticos: ¿Qué tipo de organización, de liderazgos y cuáles prácticas y formas de militancia se requieren en estos tiempos para construir cercanía y confianza con las grandes mayorías del país?
Pero no hay que perderse, pienso que lo está en juego es en gran medida la vigencia del Partido Socialista en el siglo XXI. Sabemos que cada generación socialista tiene que revalidarla; empero puede ocurrir que no haya capacidad para ello y signifique que el partido ingrese a una incremental e irreversible declinación histórica estructural.
Por tanto, se corre el riesgo extraviarse en esos eternos dilemas sobre qué es lo primero: ¿La estrategia o la estructura? ¿La riña “chica”, de lotes o personalista, o la de visión compartida que interprete y aglutine a las grandes mayorías que anhelan una conducción unificadora de la izquierda chilena?
Si fracasamos, ello puede ser aprovechado por la emergencia de nuevos actores. Empero, el Partido Socialista es hoy la principal fuerza de la izquierda en Chile, ubicada en el centro de las fuerzas progresistas y, por tanto, por su historia, por el significado del allendismo en la cultura de la izquierda chilena, el PS tiene una oportunidad de dinamizarse, aportar una densidad verdadera que no se observa, por ejemplo, en el Frente Amplio.
Sin embargo, recordemos: “Nada está escrito en mármol”. Un buen desempeño partidario va a depender de esta generación de dirigentes donde su presidente, Álvaro Elizalde, está a la altura de ello, no en vano la prensa de ultraderecha y hasta Cadem, no vacilan en impugnarle hasta la saciedad.
¿Qué falta entonces?
Perspectivar nuestro proyecto al devenir del siglo XXI; una militancia acerada, con disciplina partidaria, capaz de demostrar credibilidad; mística, vocación y energía transformadora de la desigual sociedad imperante.

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