Defensa de Igualdad de Géneros

19 Marzo   376   Opinión   José Luis Craig Meneses
Columnista Diario El Centro
José Luis Craig Meneses

Abogado, Magister en Criminología y Justicia Penal Defensor Regional de Maule.

Absolutamente en sintonía con los tiempos que corren, el día 28 de diciembre último, el Defensor Nacional Andrés Mahnke acaba de sancionar y poner vigencia el Manual de Actuaciones Mínimas de Igualdad de Géneros.

El objetivo de este Manual, que forma parte de un programa más ambicioso de género de la Defensoría Penal Pública, es prestar el servicio de defensa penal basado en los derechos humanos, recogiendo particularidades de las mujeres, hombres y comunidad LGBTI+ a fin de resguardar que los criterios de igualdad de género estén presentes en todos los productos estratégicos de la institución.
Así, se incluye, de manera explícita, este fundamental enfoque en uno de los productos más valorados desde los inicios de nuestra institución, y que ha permitido la mejora continua y permanente buena evaluación de nuestro trabajo por distintos actores de la comunidad, como son los Estándares Mínimos de Defensa.
Especial importancia se le da en este documento al tratamiento que los defensores deben dar a las imputadas que sean víctimas de violencia intrafamiliar. Este es un tema relevante, puesto que muchas veces a los y las fiscales y a los jueces y juezas, se les olvida instantáneamente el “yo te creo” y el “no es no”, cuando estas mujeres, pasan de ser víctimas a victimarias, paso que está estudiado es el punto culmine de una violencia institucionalizada y endémica.
Otro tema relevante que se norma, ahora expresamente, es lo relativo a la identidad de género, ya que se institucionaliza la práctica del defensor en torno a tratar a estas personas, individualizándolas de acuerdo a su género autodeclarado, debiendo instar por ello a que los recintos penales, en caso de ser necesarios, cumplan con tal auto determinación.
En términos de plazos de investigación, estos también deben ser menores tratándose de mujeres, tomando en cuenta los efectos personales que una investigación criminal produce en las personas. Otro tanto ocurre y por las mismas razones con la intensidad de las medidas cautelares, que por el efecto sociocultural muchísimo más negativo que se produce en el entorno de una mujer deben ser lo menos intensas y largas posibles. Piénsese, por ejemplo, en la región, en que tan sólo en dos penales existe anexo femenino y el desarraigo que ello provoca, en grandes ciudades como Linares o Curicó.
Por último, citar que se debe brindar el máximo apoyo técnico posible, para enfrentar de mejor manera la criminalización y eventual prisionización de la mujer con el fin de que ello la afecte lo menos posible en su proceso vital, tradicionalmente desmejorado, por la desigualdad social atávica.
Nuestro servicio se pone así, a la altura de los tiempos que se auguran mejores y más iguales a la luz del último 8-M. Enhorabuena.