Jueves, 18 de Abril de 2019

Opinión

¿Delincuencia juvenil desatada?

Jose Luis Craig

Abogado, Magister en Criminología y Justicia Penal, Magister en Gestión y Políticas Públicas Defensor Regional de Maule.

A pesar de los lamentables sucesos que desembocaron en una larga audiencia de formalización en contra de cuatro jóvenes por el homicidio de otra adolescente, caso que por supuesto preocupa por todas las connotaciones que se hicieron notar incluso en una editorial de este mismo medio de comunicación, los números indican que los delitos cometidos por adolescentes en el país y en nuestra región del Maule van a la baja hace varios años.
Efectivamente, desde el 2014 a la fecha, nos encontramos en una pendiente de caída importante en los delitos ingresados al sistema (judicializados) en que el imputado (a) es menor de 18 años.
El año 2014, tuvimos un peak reciente de imputados adolescentes con 1.787 imputados ingresados en esa condición. Luego, en el año 2015, la cifra bajó a 1.494.
Ya en el año 2016 la cifra baja a 1.235 casos, y el año 2017 baja nuevamente de manera leve a 1.206.
La noticia fresca es que el año recién pasado, esta cifra vuelve a bajar, quedando en 1.142 ingresos. Estos números significan un nada despreciable 36% menos de delitos, esto es, en términos brutos 645 casos menos en la Región del Maule. Sólo para comparar, los ingresos totales de casos al sistema penal en el país han bajado tan sólo un 13%, en igual periodo 2014-2018.
Tal vez la espectacularidad de los casos en que los adolescentes se involucran, precisamente influenciado por su condición de personas aún en formación, más permeables a experimentar con drogas y alcohol, que los hace buscar un estado más agresivo para cometer ilícitos, hace pensar a la ciudadanía -fuertemente además influenciado por la prensa- que los delitos cometidos por los adolescentes suben día a día, cuando la realidad nos muestra que la verdad es que bajan progresivamente.
Un tema diverso es la forma en que se aborda el problema de la reinserción cuando ya un adolescente es sentenciado por el sistema penal. Aquí hay un “cuello de botella” evidente que hace que existan bajas probabilidades de que el sistema logre que los muchachos y muchachas más comprometidos con la vida delictual, salgan de ese círculo, puesto que los encargados de aquello no han dado el ancho.
Esperemos que se informen correctamente estas cifras, y que los delitos que efectivamente cometen los niños, niñas y adolescentes sigan bajando, pero que también baje la ineficiencia de los servicios asociados al sistema de reinserción, como el Sename y Gendarmería, para que estos adolescentes que si bien son pocos y constituyen cada uno de ellos una herida abierta que tiene nuestra patria, comience de una vez por todas a sanar.

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