Dimes y diretes

29 Agosto   550   Opinión   Ervin Castillo A.
Columnista Diario El Centro Ervin Castillo A.
Ervin Castillo A.

Fundación Talca

La conducción de agendas públicas de países con democracias como la chilena, no resultan ser ciertamente, cuestiones especialmente sencillas. Dimes y diretes, la formulación de una serie de temáticas que esperan copar los principales espacios en los medios de comunicación, y la lucha, así las cosas, por obnubilar determinadas conciencias, y solo avanzar en la agenda con los intereses individuales de cada grupo de poder. En ese escenario, es que en general la política nacional enfrenta el problema de una profunda desconexión de su accionar en relación con las prioridades que la ciudadanía viene demandando en el día a día. Si tuviese que decir este columnista, cuáles son los temas que mantienen mayormente preocupados a los chilenos y chilenas, estos dicen relación con la seguridad ciudadana y el trabajo. Para llevar a cabo la idea en esta presente entrega, tomaremos el ítem referido a seguridad, con sus múltiples ecuaciones que surgen a su respecto, como lo son por ejemplo el flagelo de la droga y el narcotráfico, o el incremento del número de delitos e incivilidades. Sin ir más lejos, la reciente polémica por las declaraciones de la ministra vocera de Gobierno, Cecilia Pérez, ha viralizado una secuencia que revela la gran distancia de ciertos personeros del mundo político con nuestra gente. Y es que más allá del tono y de ciertas estrategias que pueden ser criticadas por un tema de astucia política por la minoría en las cámaras como para poder avanzar hacia acuerdos en temas relevantes, la ofensiva liderada por el Partido Socialista y seguida silenciosa pero peligrosamente por otras fuerzas de oposición, en relación a negar el ingreso a las comisiones legislativas a los subsecretarios y asesores del gobierno, dan cuenta de cómo se hace política a espaldas de la ciudadanía. Mientras la comunidad requiere de acuerdos, y decisiones en ámbitos ya nombrados con anterioridad que están consumiendo espacios de los sectores vulnerables y medios, los altos dirigentes de la izquierda chilena, en lugar de hacer frente a una problemática real como lo es la conexión de algunos de sus militantes con personas ligadas a redes de narcotráfico, optan por jugar al rol de la victimización pública, exigiendo disculpas que no vienen al caso, porque como si bien he dicho preliminarmente, es factible el revisar ciertos tonos y énfasis que se puedan estar enrolando de inadecuada manera, el punto es la ineptitud y falta de vocación de los regentes del Partido Socialista para esclarecer la verdad, jugársela por aclarar los hechos, y fijar una muralla infranqueable con el mundo de las drogas duras y el narcotráfico, mismo mundo que carcome muchas de nuestras poblaciones y aniquila el sueño de miles de niños y familias que ven truncados sus aspiraciones por el poder de un enemigo sin precedentes como el de la droga. Inclusive, hasta parlamentarios del propio partido en cuestión han criticado la débil conducta y las bajas sanciones de su directiva en contra de quienes está comprobado, han mantenido relaciones con personas investigadas por delitos sobre el particular.
Por cierto, hay que ser responsable en el tono y uso del lenguaje, aquí no se trata de establecer cacerías de brujas respecto de una colectividad en su conjunto, pero sí, generar un discurso que en la práctica sea consecuente con el compromiso irrestricto por una política desvinculada de flagelos tan complejos como éstos, que solo vienen a hacer daño a los que menos oportunidades tienen en la vida.
Mientras algunos políticos se censuran, vetan y bloquean para no participar de instancias provechosas como comisiones del propio Poder Legislativo, como respuesta a declaraciones que les molestan, miles de niños a diario, ven frustradas sus esperanzas de un futuro mejor. Invito a estos políticos, a recorrer las calles, el Chile real, ese que no goza del interés de todos. En parte, actitudes infantiles e irresponsables como éstas, son responsables de aquello.