Dios nos ayuda a controlar nuestro mal carácter

20 Enero   461   Opinión   SERGIO RODRIGUEZ VARELA
Columnista Diario El Centro SERGIO RODRIGUEZ VARELA
SERGIO RODRIGUEZ VARELA

Consejo de Pastores.

Uno de los males del ser humano es no saber guardar silencio ante los demás, lo que se debe a su mal carácter y falta de control de su temperamento. Es increíble el cumulo de situaciones adversas que viven a diario muchos seres humanos, entre ellas, familias rotas, violencia, agresiones físicas y verbales, inclusive muchos de los que están detrás de las rejas es porque no han sabido controlar sus impulsos desorbitados y no haber actuado con sabiduría en situaciones extremas, llegando inclusive a quitar la vida a otra persona.


Los que hemos experimentado la nueva vida en Cristo, sabemos lo diferente que es vivir en Cristo, ya que hemos recibido un espíritu que nos hace diferentes, inclusive en las situaciones más difíciles. La biblia lo describe como un espíritu de valentía, de poder, de amor y de dominio propio (2Timoteo 1:7). Pablo, al alentar a Timoteo, su hijo espiritual y discípulo, nos presenta un panorama de la obra del Espíritu de Dios en nosotros y una de sus principales cualidades que nos otorga es “Amor”, que no es otra cosa que la esencia misma de Dios. “Dios es amor” y Él quiere que nosotros nos amemos los unos a los otros, como él nos ha amado (Juan 13:34).


Otra de las cualidades del espíritu que Dios nos entrega al hacernos sus hijos, es el “dominio propio”, en otras palabras, es tener “auto-control y/o auto-disciplina” de nuestro carácter y controlar los impulsos en cada situación que vivimos. Alguien, definiendo la doctrina del cristianismo, dijo: “La filosofía cristiana es una filosofía de abnegación, de autocontrol y dominio propio”. Contrario a ella es la filosofía que dice: “vive como quieras, ten lo que quieras”, “no dejes que nadie te diga lo que tienes que hacer”. Una filosofía de estas características es nacida en el infierno mismo, ya que no se somete ni acepta que nadie le controle. Quienes piensan así y aceptan tales postulados, simplemente, están lejos de los principios cristianos y del común que necesita la humanidad.


En la actualidad, muchos sienten que su vida está fuera de control, ceden ante las presiones cualquiera sea su índole (adulterio, fornicación, drogadicción o corrupción). Ellos se sienten indefensos y vulnerables ante las circunstancias, no saben cómo escapar, especialmente, ante las tentaciones. En otras palabras, quienes están en un panorama como el descrito, es como dice el Libro de Proverbios 25:28 “Como ciudad derribada y sin muro. Es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda (que no tiene control)”. Contrario a ese hombre sin control, es el cristiano el que ha aceptado a Cristo como su Señor y que ha dejado que el Espíritu de Dios haga su morada en su vida, y que Él controle su actuar y le encamine a la verdadera felicidad. Este hombre y/o mujer experimenta en su vida, amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza, que no es otra cosa que Fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-23). ¿Quiénes pueden llegar a experimentar tales cualidades? Todo aquel que quiera venir a los pies de Cristo y aceptarle como su Señor y Salvador de su Vida. Todos los que lo han hecho, nunca se han defraudado de su Señor. Dios te bendiga y puedas rendir tu vida a Cristo el Señor. Amén.