Don y Tarea

06 Enero   506   Opinión   P. Luis Alarcón Escárate
Columnista Diario El Centro P. Luis Alarcón Escárate
P. Luis Alarcón Escárate

Vicario de Pastoral Social Párroco de Hualañé y de La Huerta del Mataquito

“Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo>>. Al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra”.
Esta Fiesta de la Epifanía del Señor celebra la manifestación de la salvación de Dios en Cristo Jesús a todos los hombres.
Se da un movimiento doble de búsqueda: Dios que se hace cercano, que busca al hombre y el hombre que busca a Dios. Seguramente de manera oculta, nebulosa, hasta que se logra aclarar la presencia sencilla y humana de Cristo en un niño envuelto en pañales en un establo de Belén.
Cada uno de los reyes nos representan a los hombres y mujeres del mundo que queremos conocer respuestas a todas las interrogantes a través del tiempo: ¿quiénes somos?, ¿qué debemos hacer?, ¿qué nos cabe esperar? Y que a pesar de todas las búsquedas y explicaciones teóricas continuamos con la duda.
Cada uno de nosotros somos ese Mago de Oriente, somos los curiosos de la historia que intentan resolver grandes enigmas y que intentan responder a todas las necesidades que vemos día a día en nuestras relaciones fraternas.
Los buscadores de Jesús han descubierto una estrella que los lleva a conocerlo porque en él encuentran el don de ser alguien que se compromete día a día por superar la pobreza del mundo; ¿qué habrá visto un joven en Jesús que lo mueve a participar en política y apoya toda propuesta que impulsa el respeto por los derechos humanos, y sabe valorar el aporte de todas las culturas a una comunidad humana enriqueciéndola?; ¿qué motiva a un joven médico a salir de su país para apoyar la causa de los médicos sin fronteras y sanan las dolencias que padecen lugares más pobres del mundo?; ¿qué luz ilumina a aquellos que son capaces de dejar todo y dedicarse a la oración por el mundo en comunidades contemplativas y lo mejoran con su testimonio de servicio sencillo?
El encuentro y la irrupción de Jesús en la historia humana siempre será fuente de esperanza, de renovación. El que se ha dejado mirar por él nunca se sentirá opacado, sino que como decía del Padre Hurtado: “Su mirada cariñosa te llevaba siempre a querer dar lo mejor de ti”.
Epifanía es manifestación de que el mensaje y la acción de Dios están presentes y es necesario abrir los ojos para darse cuenta de su presencia.
Los apegados al poder como Herodes presienten amenaza, todos son enemigos, por lo menos alguien a quien temer y lo hace envidioso, violento, egoísta, no podrá entender que Jesús es ayuda y aporte a su propio reinado. Los que se acomodan como los servidores del templo judío, no hacen nada porque se les obligará a trabajar, a cambiar y si las cosas siempre han sido así mejor no incomodar, no ven la posibilidad de enriquecer su culto y su vida como guías espirituales de un pueblo.
Una comunidad que mira hacia el pesebre siempre descubrirá su rostro verdadero, el de la fragilidad, pero también el de la fortaleza. Descubrirá su don y su tarea. Se dará cuenta que ha venido el Señor a la tierra.