Donde van a morir los elefantes.

25 Marzo   383   Opinión   Juan Carlos Pérez
Columnista Diario El Centro Juan Carlos Pérez
Juan Carlos Pérez

Licenciado en Historia. Egresado de Derecho.

José Donoso escribió hace años una ácida novela con este título. También hay un mito que dice que los paquidermos, cuando sienten cercana su hora postrera deciden viajar a un mismo lugar, donde finalmente mueren. La novela existe, por cierto. El mito, ignoro si será verdad. No obstante, en estos días he recordado esto a propósito de la hora final, que se acerca, del régimen bolivariano en Venezuela.
¿Dónde irá a refugiarse Maduro, una vez que caiga? ¿Dónde encontrará acogida Daniel Ortega, cuando al fin se acabe la cruel dictadura en Nicaragua? ¿Dónde han ido los numerosos dictadores de los que nuestra historia latinoamericana está llena, cuando dejan sus grandes o pequeñas satrapías?
Fulgencio Batista, el dictador cubano fue derrocado por Fidel castro (lo que demuestra la ironía de la Historia), refugiándose primero en la República Dominicana, en manos de su colega dictador, Rafael Trujillo y más tarde en Portugal, gobernada por otro colega, Oliveira Salazar, para, finalmente, refugiarse en la España de Franco, en que murió. Fue, sin duda, un periplo interesante e ilustrativo.
Alfredo Stroessner, dictador paraguayo que, tras su largo gobierno fue derrocado por su consuegro en 1989, se refugió en Brasil donde falleció, ostentando el segundo lugar entre los dictadores que más tiempo gobernaron en Latinoamérica, 35 años, sólo superado por Fidel Castro, cuya dictadura tiene el récord, con 49 años.
Anastasio Somoza, último representante de la dinastía de dictadores fundada por su padre, continuada por su hermano y finalmente por él, que sometió a Nicaragua durante 45 años, fue obligado por Estados Unidos y la OEA a renunciar en 1979, tras lo cual se refugió en Paraguay (gobernado por Stroessner), donde fue asesinado apenas un año después, por un comando sandinista, movimiento hoy dirigido por Daniel Ortega (otra ironía de la Historia).
Jean-Claude Duvalier, “Baby Doc”, como se le llamaba para recordar que su padre, antecesor en la dictadura vitalicia haitiana, era “Papá Doc”, asumió a la muerte de este último en 1971, transformándose en el jefe de Estado más joven de la Historia moderna, con sólo 19 años. Tras 15 años de régimen, fue derrocado y huyó a Francia con una cuantiosa fortuna, que dilapidó junto a su mujer. Más tarde, en 2005, intentó una frustrada candidatura presidencial en su país, al que regresó en 2011, iniciándose un juicio en su contra, el que fue interrumpido por su muerte en 2014.
Como la lista es demasiado extensa, sólo queda abreviar señalando que no se aprecia una pauta definida en el destino posterior al poder dictatorial. Algunos mueren en el exilio, otros en su país. Unos en la cárcel, otros en su propia cama. Algunos fallecen cubiertos de olvido y otros de inmerecidos homenajes. Muchos, añorando el poder del que abusaron, atesorando las fortunas que malversaron y, todos, intentando limpiar un poco el lugar que ocuparan en la Historia.
¿Cuál será el destino final de Maduro?