Lunes, 15 de Julio de 2019

Opinión

Eclipse de la educación pública

Horacio Hernández Anguita

Villa Cultural Huilquilemu de la UCM

Más de un mes, desgraciadamente, llevan paralizados los maestros y las maestras de las escuelas públicas. Las conversaciones con el Ministerio de Educación no prosperan. Los avances tímidos, no satisfacen a las bases democráticas del Colegio de Profesores, porque está la ingrata experiencia de dilatar las soluciones a las demandas del magisterio, desgastándolo. Por años sufre humillante postergación en “comisiones”. Al fin, no hay respuestas claras.
La ministra Marcela Cubillos prefirió ir a ver el eclipse en plena crisis que vive la educación pública... De hecho, el prodigio astronómico acaparó la pauta noticiosa en los medios de comunicación y dejó a obscuras la huelga... Tras ello, la ministra dijo, curiosamente, que los reclamos de los docentes son “políticos”. El propio presidente Piñera, que la respalda, muestra preocupación por el “daño” que se hace a los niños, y ambos piden el “retorno a las aulas”.
A propósito, recuerdo una reciente y lúcida entrevista a un medio escrito de la académica Sol Serrano, Premio Nacional de Historia 2018. En esa ocasión, la periodista pregunta acerca de por qué sus últimos trabajos de investigación se orientaron hacia la educación pública chilena. La respuesta ilumina nuestra reflexión: “Lo paradojal –sostiene con agudeza la historiadora-, es que no hago historia de la educación, sino historia política”. Y agrega: “Llegué a este tema al estudiar la construcción de la nueva comunidad política…”
Así, pues, la educación ¡es un asunto de la comunidad política toda! Tal como se la conciba, es como que se desarrolla la sociedad y la nación. Por la educación se inculca la conciencia de los derechos y los deberes y se crean las bases de la participación ciudadana responsable. ¿Podemos entender, entonces, que la ministra Cubillos descalifique a los maestros y maestras, tachando las peticiones de solo “políticas”? ¿No está acaso ella misma al frente de un ministerio cuyo sentido es el servicio al bien público y político del país entero?
Debemos lamentar que, por décadas, Chile padece de pálidos ministros de educación que saben poco o nada de enseñanza. Al escucharlos nos damos cuenta: economistas, ingenieros, etc. Pero ¿educadores?, nada. Así, la prioridad de la enseñanza no está en sus mentes ni en sus voluntades políticas, con el grave daño a la educación en su conjunto. Es el eclipse de la educación pública chilena, reflejada en el abandono y desvalorización del magisterio.

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