Educación financiera…seguimos al debe

02 Noviembre 2018   2042   Opinión   Jennifer Rivera Arroyo
Columnista Diario El Centro
Jennifer Rivera Arroyo

Vicedecana Facultad de Administración y Negocios, Universidad Autónoma de Chile

El grado y profundidad con que el ciudadano de a pie está informado sobre el sistema financiero chileno, su dinámica, componentes, alternativas, productos disponibles e instituciones participantes, viene desde hace ya algunos años siendo una problemática que se debe abordar como tema país.
Lo anterior, no sólo porque forma parte de lo que los ciudadanos deberíamos conocer y manejar con cierta soltura para desempeñarnos razonablemente en materia de finanzas personales, sino también porque facilitaría y haría más eficiente el proceso de toma de decisiones en estas materias.
A este respecto, un reciente estudio elaborado a nivel nacional de manera conjunta por Cadem y el Depósito Central de Valores (DCV) revelan un inquietante nivel de analfabetismo en materia de cultura financiera de la población chilena y que se manifiesta en que sólo un 16% de la población cuenta con un dominio considerado “alto” sobre estos temas, porcentaje que se concentra además en los estratos socioeconómicos altos, siendo levemente mayor en el caso de los hombres (19% respecto al 13% de las mujeres) y que es transversal a los grupo etarios que van de los 18 a los 55 años o más.
En materia de manejo sobre las instituciones financieras los resultados obtenidos dan cuenta de que existe un alto nivel de conocimientos sobre estas (cerca del 80% de los encuestados dice conocerlos), sin embargo, y en contraste, en temas más específicos como las funciones y características de los productos financieros, así como cuestiones asociadas a comisiones, tasas de interés que ofrecen los diversos instrumentos, tasas de impuesto y otras, el nivel de dominio cae estrepitosamente (a un promedio inferior al 40%).
Con todo, los resultados mirados en perspectiva resultan preocupantes no sólo por lo que representan, sino también por su efecto directo sobre las decisiones de inversión y por sobre todo de endeudamiento de la población, lo que nos plantea el gran desafío como nación de abordar este tema integralmente, para que se incluya dentro de los programas de la educación escolar y media y más temprano que tarde termine de ser un tema en que seguimos al debe.