Educación superior: balance insuficiente

12 Noviembre 2018   1739   Opinión   Álvaro Rojas Marín
Columnista Diario El Centro Álvaro Rojas Marín
Álvaro Rojas Marín

Rector Universidad de Talca

Si hay un sector que ha estado sometido a profundas transformaciones durante el último quinquenio es el de la educación. Los numerosos cambios introducidos al modelo obligaron al Estado a establecer un nuevo trato con el sistema de educación pública -por largo tiempo abandonado a las leyes del mercado-, que llevó a que entre diciembre de 2014 y agosto del 2018 se aprobaran una docena de leyes, de diferentes tópicos, dirigidas a su fortalecimiento.
Sin hacer un análisis exhaustivo de esta “explosión legal”, pero aprovechando el contexto que brinda a la Universidad de Talca cumplir 37 años de existencia, parece conveniente precisar, que el verdadero curso de la reforma y su “pulso”, su intensidad, está dado por la real convicción del responsable de ejecutar la política pública en el proceso de cambio. Una convicción que, en este caso, pareciera responder a una lógica “lampedusiana” (“que todo cambie para que nada cambie”), más que a una efectiva certeza.
Como si no entender que transcurridos 8 meses de la actual administración y cerca de un año desde que los principales textos que dieron cuerpo a la Reforma a la Educación Superior fueran aprobados, el balance sea claramente insuficiente; la nueva Subsecretaría de Educación Superior se creó sin un presupuesto; el reajuste del Aporte Fiscal Directo y el de otros fondos decreció en términos reales en un 0,5%. También disminuyeron los recursos para la internacionalización y el apoyo a la innovación, en tanto que las remesas de gratuidad y becas que correspondía transferir durante el segundo semestre aún no son entregadas a las Universidades, las cuales también esperan que la Presidencia designe a sus representantes en la Junta Directiva, principal cuerpo colegiado de gobierno de las universidades y que representan un tercio del quórum.
Podría enunciar varios hechos más, pero las señales que recibidas por la educación superior estatal no son halagüeñas.
Sabemos que la voluntad política es la que mueve los cambios y transformaciones en toda sociedad, desde que existe la organización del Estado moderno. Sin embargo, hasta ahora la evidencia nos sitúa en la compleja zona de peligro que conjuga la falta de voluntad con las severas restricciones al financiamiento de nuestras instituciones: una tormenta perfecta.
Hoy nosotros podemos mostrar al Estado 18 universidades estatales distribuidas a lo largo de todo el territorio, con interesantes proyectos de desarrollo ¿Algún día el Estado creerá verdaderamente en nosotros?