Educación técnico profesional

20 Abril 2018   1133   Opinión   Ervin Castillo A.
Columnista Diario El Centro Ervin Castillo A.
Ervin Castillo A.

Fundación Talca

Era un compromiso de campaña, y esta semana el Presidente Piñera y el ministerio de Educación cumplieron. Avanzar hacia el 70% de gratuidad para los estudiantes más vulnerables de la educación técnico profesional, segmento educativo históricamente postergado y donde, paradójicamente, estudian los alumnos de familias más vulnerables.
Tras años de movilizaciones en donde lo único que la opinión pública ha conocido ha sido respecto de las temáticas que aquejan al mundo de la educación universitaria, el gobierno ordenó la casa haciendo un importante anuncio para el rubro técnico profesional.
Y es que, ¿dónde está el futuro de Chile si no es en el mundo técnico? ¿Qué es lo que han hecho los países de la OCDE para avanzar en desarrollo y productividad? Justamente, entender que el foco de la política pública en la educación superior debe invertirse desde las universidades hacia el mundo técnico, sector que desde la formación en los niveles básico y medio, se encuentra profundamente dejada de lado.
Si nos detenemos unos cuantos minutos, nos daremos que cuenta que en una muy baja proporción sus alumnos marchan o son partícipes de las reivindicaciones estudiantiles. El grueso de sus pares universitarios, no los invitan, consideran y mucho menos los incluyen en el corazón de sus demandas.
Así las cosas, este anuncio que viene a ser un importante alivio para las familias que cuentan con sus hijos en la educación técnico profesional, se constituye como un cambio histórico en el enfoque cultural del nivel superior, comprendiendo que los técnicos están llamados, desde la tecnología y las soluciones prácticas a los problemas, a ser los pilares de una nueva concepción educativa en Chile.
De acuerdo a cifras oficiales, existiría para este sector una ausencia de a lo menos 600.000 personas, que se requieren para el ejercicio de funciones y labores específicas, como solo una carrera técnica puede ofrecer para un alicaído y saturado mercado laboral como el de hoy en Chile, en donde las distintas universidades, en muchos casos, continúan copando la matrícula de carreras que ya parecen ser una jauría de problemas para la posterior inserción laboral en el campo del trabajo.
Con un sentido de responsabilidad económica-fiscal, el gobierno se ha trazado el objetivo desde períodos de campaña, de dotar de una cobertura de 90% de gratuidad al mundo técnico profesional, a través de un sistema escalonado y gradual, como toda política pública de esta envergadura requiere.
Para entender el alcance de esta medida, digamos que el 43,5% de la matrícula en educación superior realiza sus labores estudiantiles en un Centro de Formación Técnica o en un Instituto Profesional, y que casi un 80% de ellos es parte de los siete deciles de menores ingreso de nuestro país, lo que acrecienta la urgencia de esta medida, y lo buena noticia que resulta para tantas familias.
Las demandas del Chile del futuro, en cuanto a integración, inclusión, tecnología, productividad y eficiencia, miran como imperioso el aporte que está llamado a entregarnos el mundo técnico profesional, por ello y no por otra cosa, enhorabuena se hace realidad este anuncio.